La noche había pasado más tranquila de lo que se acostumbraba en la morada. Después de mucho tiempo, Ian finalmente descansaba a su lado en la misma cama. No obstante, para cuando Audrey abrió sus ojos, notó que él parecía ya encontrarse despierto. Incorporándose sobre la cama, notó a través de la ventana que todavía era bastante temprano debido a la reciente salida del alba. Poniéndose de pie se dirigió hacia el baño, dándose una ducha mientras observaba con mayor claridad la cantidad de moretones y rasguños que le habían quedado luego de lo sucedido. Cuando recordaba haber estado escondida en aquel maletero del auto, no podía evitar que los escalofríos rodearan su piel. Luego de salir de la ducha, secó su cabello y tras vestirse de manera adecuada, bajó las escaleras. Sorpresivament

