Viajando nuevamente hacia la casa, se notaba el ambiente extrañamente silencioso. Ian lo notó por como Audrey no había emitido muchas más palabras luego del reencuentro, e incluso durante el camino hasta la mansión italiana, parecía encontrarse perdida entre sus pensamientos. _¿Estás bien? Preguntó el rubio tímidamente, mientras apoyaba su mano sobre la de ella, sacándola de sus propios pensamientos. Cuando ella volvió en sí, asintió rápidamente. _Sí, sólo me encontraba algo pensativa. _¿Y en qué piensas? Preguntó Ian, genuinamente interesado en saber lo que ocurría en la mente de su novia. Incluso acarició su mejilla con delicadeza mientras esperaba por su respuesta. Ella le dio una pequeña sonrisa forzada mientras miraba hacia la ventana del coche, con vista al mar mediterráne

