Luego de que las cosas se normalizaran finalmente con Audrey, volvimos momentáneamente a Londres. Había muchas cosas en las que debía pensar, y estaba seguro que ella también necesitaba detenerse un momento a mirar el panorama. Entendía que no era algo de todos los días todo aquello que le había confesado hace tan sólo unas horas. Si bien era algo que yo tenía más internalizado, sabía de cierta manera que no era una píldora fácil de tragar. Llegamos al apartamento de siempre, en el campus. Con las cosas de siempre, como si nada hubiese ocurrido. Desearía tanto que realmente fuese de esa forma. Mi habitación se encontraba vacía debido a que todas mis cosas se encontraban en parte, en la casa de Nicolás. Pero por como habían quedado las cosas, supuse que debía esperar un momento a que todo

