Finalmente, luego de tanto esfuerzo, allí me encontraba. El corazón me latía como una fuerza galopante dentro del pecho, mientras sentía como mi respiración intentaba recuperarse de aquel golpe de adrenalina que nos dio el hecho de que casi nos descubrieran. Con fuerza, sostuve entre mis manos la tarjeta blanca que abría aquella bodega secreta, la cual se encontraba detrás del gran mueble de biblioteca que le cubría, con el fin de que pasara desapercibida. __Alex.-le llamé, captando su atención.- Ayúdame a mover esto. Le pedí a Alexander, quien encontrándose igual de atónito que yo en cómo se dieron los hechos, rápidamente reaccionó para ayudarme a quitar el inmenso mueble de roble repleto de libros. No sólo teníamos que descubrir el hecho de como moverlo, sino de cómo hacerlo sin p

