El Bombón Turquesa retuerce seductoramente el mechón de mi cabello. Miro hacia abajo al nuevo cóctel que sostengo en la mano fingiendo sentirme avergonzada. Él coloca el mechón detrás de mi oreja, pasa los dedos por la línea de mi mandíbula, coloca sus dedos bajo mi barbilla y la levanta suavemente para que nuestras miradas se encuentren. —Entonces, ¿a qué quieres jugar? —Mmm —Finjo pensar, poniéndome el dedo índice en los labios y dando pequeños toquecitos—. Pues a ver, somos dos desconocidos… que se encuentran una tarde en un bar de copas del centro de la ciudad… jóvenes y de muy buen ver… ¿solteros?. Aprovecho que él sujeta su vaso para mirar su dedo anular. No lleva ningún anillo, ni tampoco la posible marca que habría dejado el sol en caso de que se lo hubiese quitado. Al suj

