POV Angel Entré solo a la sala, con paso firme, con las manos en los bolsillos del saco como si todo esto fuera un paseo más. Pero apenas crucé la puerta, las vi. Las sonrisas de Miriam y Melissa no eran solo de burla, eran satisfacción. Ni siquiera se molestaron en buscarla con la mirada, al igual que el idiota de Vladirmir. Sabían que Fernanda no llegaría y eso estaba más que claro. Para ellas, sin Fernanda en la sala, todo se venía abajo. ¿Quién pelearía por la empresa? ¿Quién pondría en duda el testamento? Ellas ya eran las herederas de los Echevarría, legalmente y socialmente. Pero lo que no sabían, lo que no podían ver —porque su arrogancia no les dejaba—, es que yo no era cualquier improvisado, y si bien no he vivido en Los Ángeles por varios años, aun no soy un don nadie. So

