Bennett gira la llave y el auto arranca con un fuerte sonido del potente motor del auto que se intensifica por estar dentro del estacionamiento subterráneo.
El auto es un hermoso Audi A8 n egro, reluciente de limpio y que aún huele a nuevo, wow, que increíble, en mi vida me podría haber subido a un auto así.
El auto comienza a moverse y Bennett me pregunta:
- A ver señorita, dime, ¿cuál es la razón por la cual tienes el estómago vacío, siendo ya muy tarde el día de hoy?
- No hay nada más que contar, se me hizo tarde en la mañana, ya que no consideré algunas variables al planear mi rutina el día de ayer, así que sólo salí rápido de mi departamento y por eso tomé un taxi en lugar de ir en metro o a pie
- Ah ya veo, entonces, ¿normalmente no obstaculizarás mi lugar?
- Ja, ja, muy gracioso, ¿me vas a seguir reclamando que el taxista decidió pararse exactamente en tu lugar de descenso, poderoso emperador?
- En serio eres un caso aparte
- ¿A qué te refieres?
- Que no sólo no te intimidas por mí, sino que tienes la desfachatez de enfrentarme
- ¿Desfachatez?, wow, que arrogante eres
- ¿Ves?, ¿cómo puedes dirigirte al dueño de la empresa y tu nuevo empleador de esa forma?, ¿no crees que podría pedir que te despidan con un chasquido de mis dedos?
- Pues claro que puedes, pero serías un tonto al desaprovechar mis conocimientos y lo excelente empleada que soy
- Ah, entonces, creo entender, ya que según tú, ¿mi empresa sufriría una gran pérdida si te vas?
- No te burles, en serio soy muy dedicada a mi trabajo y daría todo por ayudar a la empresa
- Pero si mal no recuerdo, en tu currículo no venía listado ningún trabajo en la sección de experiencia profesional
- ¿Mi currículum?, ¿lo leíste?
- Claro, justo eso hacía en el momento en que te desmayaste en mi oficina
- Ahora mi mortificación ha aumentado exponencialmente
- Ja, ¿lo que significa que?
- Que si ya me sentía totalmente mortificada y avergonzada por el espectáculo que armé en tu oficina, ahora me haces sentir más avergonzada, ¿por qué revisabas mi currículo?
- Mmm, sólo para conocer un poco más de la señorita revoltosa
- Ay no me digas así, de verdad no lo soy
- ¿Ah no?, ¿y le hablas como me hablaste en la mañana, a cualquier extraño, sin saber siquiera quién es?
- Por definición, nunca sabes quién es un extraño, por eso se les dice extraños, y en mi defensa, tu chofer me puso los pelos de punta y casi me ocasionó un colapso nervioso, tu claxon suena muy fuerte
- Ah ya veo, en ese caso, me disculpo, yo fui quien le pidió que lo hiciera del modo en que lo hizo, me molesta que las personas no sigan las reglas, y donde tu taxi se detuvo estaba claramente identificado en color amarillo, como un lugar para no estacionarse
- ¿Conoces algo llamado amabilidad?
- En realidad no estoy seguro, estoy acostumbrado a dar órdenes y que se cumplan sin cuestionar
- Ah que caray, pues yo estoy acostumbrada a cuestionar y nunca obedecer con fe ciega a nadie
- ¿Ah sí?, ves como si eres una revoltosa
- Ochhhh eres un insoportable
- Lo sé.
De pronto el gran jefe detiene el auto frente a un restaurante italiano súper lujoso llamado Ai Fiori, ubicado sobre la quinta avenida, cerca de la empresa.
Tan pronto como detuvo el auto, un valet parking se acercó rápidamente a abrirle la puerta y lo saluda por su nombre.
-Buenas tardes Señor Jones
-Buenas tardes Steve.
Otro acomodador me abre la puerta y me extiende la mano para ayudarme a salir del auto, pero Bennett se apresura y le dice:
-Descuida amigo, yo la ayudo, muchas gracias- le dijo en un tono sorprendentemente amable.
Me regala una hermosa sonrisa y estoy en la luna en este preciso instante.
-Gracias.
Le digo al soltar su mano una vez que estoy fuera del auto.
-De nada, cuando gustes- me dice con un guiño.
Ey, espera, ¿acaso eso fue un pequeño coqueteo de su parte?
No no no, estoy loca, eso no puede ser.
Pone su mano en mi espalda baja, y se queda junto a mí, muy junto para ser precisa, hasta que entramos por la puerta del restaurante.
En cuanto ponemos un pie en la entrada del restaurante, los empleados se enderezan y lo saludan por su nombre.
-Señor Jones, bienvenido nuevamente, ¿su mesa de siempre?
-Hola Giuseppe, sí por favor
-¿Espera a alguien más señor?
-No, sólo somos nosotros dos el día de hoy
-Muy bien señor, Marco los acompañará a su mesa y en un instante su mesero estará con ustedes
-Gracias.
Marco, que esta vestido con el clásico traje n egro, camisa blanca, chaleco y moño negros y está de muuuuy buen ver, nos acompañó hasta el extremo más lejano del restaurante, a una sección semi privada donde se encuentra una única mesa. La mesa es mucho más grande que todas las que pasamos para llegar a ésta, con un sillón de piel negra, en forma de U alrededor de tres de los lados de la mesa y que tenía todo acomodado para dos personas, con tres hermosos candelabros con las velas encendidas y arreglos florales con lilis blancas y moradas, que para su información, son mis flores favoritas.
Rápidamente Bennett muy confiado se sienta justo en el centro del sillón y me hace una señal con la mano, palmeando en el asiento, lo que significa que él quería que me sentara junto a él en el sillón.
Me sonreí y le dije que no con la cabeza, acto seguido, nuevamente vuelve a palmear en el asiento junto a él, pero en esta ocasión con un poco más de fuerza, por lo que el sonido que sale del asiento al ser golpeado, fue más, mucho más intenso.
Este hombre es un tipo, mmmm, un tipo que no acepta un no por respuesta.
Como no veo alguna forma de evitar que se salga con la suya me siento en el extremo izquierdo del sillón, me recorro y me acerco un poco, no tanto como él me indicó, pero honestamente, más cerca de lo que yo lo hubiera hecho.
Me regaña con la mirada y procede a recorrerse él hacia mí, quedando sentado justo a mi lado derecho, demasiado juntito para mi gusto.
Me muevo un poquito hacia mi izquierda para separarme un poco y acto seguido él vuelve a juntarse hacia mí, cielos, este hombre es de no creerse.
Trato de reclamar pero rápidamente llega el mesero y se presenta con un tono sexy e italiano.
- Buenas tardes, mi nombre es Luca y seré su mesero, buenas tardes señor Jones, bienvenido nuevamente, es para nosotros un honor tenerlo nuevamente con nosotros
- Buenas tardes Luca, ¿cómo estás hoy?
- Muy bien señor, gracias por preguntar, ¿y usted?
- Oh Luca, hoy estoy, ¡fantástico!
- Me alegra escuchar eso señor. Como usted sabe, este es nuestro menú de vinos y bebidas. ¿Desea una botella de vino del que habitualmente ordena?
- Lamentablemente el día de hoy no Luca, porque tenemos que regresar al trabajo
- Entiendo señor, ¿qué les ofrezco para beber?
- Para mí, te pido un gran vaso de agua mineral con mucho hielo y un limón
- Correcto, ¿y para la señorita?
- Ah, yo quiero una limonada rosada
- Excelente, les dejo nuestro menú de alimentos y en un momento regreso con sus bebidas.
Nos dijo el mesero y se alejó de la mesa.
Bennett toma la carta y me dice:
- Si de verdad te gusta la comida italiana te recomiendo este platillo.
Con el dedo apunta en mi menú a algo llamado ‘Imperial Gold Ossetra Caviar”
Ewww, odio el caviar, será muy fino y caro pero sabe a agua estancada, no no no, yo paso.
- Lo hacen con los ingredientes más finos y exclusivos
- Si te soy honesta, no me gusta el caviar, de hecho no puedo soportar el sabor que tiene
- Oh, entiendo, entonces te recomiendo este.
Apunta a otro platillo llamado ‘Bouillabaisse’
Agradezco sus recomendaciones pero no creo que tengamos ni por error, gustos similares.
- Mmmm yo quería ordenar un spaghetti Alfredo con camarones y una rebanada de pizza, jeje
- Oh ya veo, eres como todos los neoyorquinos que dicen que les gusta la comida italiana, pero se refieren solamente a pizza y spaghetti
- Pues no, pero eso me gusta a mí
- Ok, entiendo, en ese caso.
Voltea al mesero y levanta ligeramente su mano, el mesero vuelve de inmediato.
- ¿Sí señor?
- Ok Luca, te pido como aperitivo Insalata y Vellutata, Astice y Tagliata, como nuestros platillos, y por favor dile al chef que me consienta con su mejor espagueti Alfredo con camarones, la más deliciosa pizza de camarones con tocino y champiñones. Además quiero Casoncelli y un Crudo e caviale
- Muy bien señor, en un momento traigo sus bebidas y los aperitivos.
Me sonrío y él lo nota.
- ¿Qué ocurre?
- Pediste como para alimentar a un ejército.
- Pues alguien necesita mucha comida, está en pleno crecimiento
- Ajá, ¿acaso osas burlarte de una mujer por su corta estatura?, ¿qué le hago si soy chaparrita por herencia materna?
- Me encanta tu mente audaz y aguda
- ¿Sólo eso?
Oh rayos, ¿cómo me atrevo a decirle algo como eso?, se me salió sin pensar, va a creer que estoy coqueteándole, ya que, ni modo que ahora me retracte.
- Mmmm no sé, apenas tengo menos de una hora de conocerte
- Ah y por cierto, ¿para qué me hiciste llevar a tu oficina, Gran Señor y poderoso jefe?
- Ya veo como va creciendo la forma de llamarme, porque no me dices Benny
- Claro que no, eres el jefe de todos, ¿cómo te voy a decir así?
- Porque yo te lo pido
- No señor, imagina lo que la gente pensará si me escucha llamarte así, creerán que por eso conseguí mi trabajo o que estoy tratando de conquistarte. No, de ninguna manera
- Ay Layla, no seas tan dramática, nadie se atreverá a cuestionar mis decisiones, I am the Boss (Soy el Jefe).
- Ya sé, I know you are the ultimate Boss (Ya sé que eres jefe de todos)
- Entonces, listo, arreglado
- No, yo no acepté
- Entonces yo te llamaré cariño
- ¿Quéeeeee? ¿estás-
- ¿Qué?, dilo
- Es una locura, te pido por favor y de la manera más atenta que detengas esto
- ¿Qué es esto?
- Ni siquiera sé. Puedes llamarme Señorita Miller o Layla, y yo te llamara Señor Jones, listo
- No me gusta, te llamaré Layla y tú me llamarás Ben, ¿qué te parece?
- Aún sigue siendo informal, Señor, usted es el jefe del jefe de mi jefe
- Ah por cierto, ¿cómo le dices a tu jefe inmediato?
- ¿A Jim?
- Veeees, a él le dices Jim
- Pues sí pero-
- Pero nada, Ben y está dicho.
Me quedo callada haciendo un puchero, ya que no logré convencerlo de lo incorrecto que es que yo lo llamé como él me pide.
- ¿Por qué haces ese lindo puchero?
- ¿Perdón?
- Te repito, ¿por qué haces este lindo puchero? Tu rostro se ve demasiado tierno con él, muy tierno, me haces querer, podría querer-
Me dice y se muerde el labio inferior, Dios, me desmayo, siento una sensación de calor que empieza en mi cuello y baja hasta, hasta allá, ¡¡¡CONTRÓLATE MUJER!!!
- ¿Ese es tu juego?
- ¿Cómo dices?
- ¿Qué si ese es tu juego?, el coquetear con todas las mujeres de tu empresa
- Ya veo, ¿te hice sentir acosada?