Narra el Dios griego: Llevo esperando una hora a Andrea, ya son las 11 y aun no llega, le he llamado y me cae el buzón de voz, ya estoy empezando a asustarme. Ella me dijo que vendría ¿será que se arrepintió? No, claro que no ella no me hubiera hecho eso. Estoy cansado de esperar y de llamarla, así que me dirijo a su casa, si ella no es capaz de arme la cara, se la daré yo, ya no quiero seguir ocultándome, saber quién es y no poder decirle nada me mata, aparte de cómo le oculto lo que siento por ella, tengo que decirle que me enamoré sin conocer su rostro y ahora que se quién es, no pienso dejarla y mucho menos olvidarla. Llego al frente de su casa y todo está oscuro, no hay señal de que ella está aquí, decido caminar y tocar su puerta y verificar que este bien, camino dos pasos y tropi

