—¿Puedo verlo? —Mi voz sale en un susurro apenas perceptible… El doctor solo asiente y me da paso. —Puedes entrar 15 minutos. No más —Asiento y limpio mis lágrimas… pero cuando entro ellas vuelven a aparecer, al ver semejante escena que me destroza más el corazón, verlo a él conectado a una máquina es demasiado para mi. Me siento a su lado y sostengo su mano fuerte. —Tae, cariño por… favor – Me aferró a él y lo abrazo. Quema, duele, escuece, es un dolor que quiero que acabe y quiero con toda mi alma verlo despierto y sano... Quiero que él este bien, que me sonría a cada rato como solo él tiene la capacidad de hacerlo, quiero escucharlo hablar aunque sea de cualquier tontería, quiero que me cante, que grite indignado cuando le toco su colección de historietas e incluso que llorando, no

