Luego de llegar a mi nuevo hogar, me di una ducha, intentando quedar lo más limpia posible, obviamente no me arrepentía pero sentía furia, no quería seguir martirizándome en eso, así que esa noche ni siquiera pude comer, mi estómago estaba cerrado, me dolía la cabeza, cuando toque la cama, caí rendida en un sueño profundo, lo único que me despertó fue el teléfono sonando como loco, me levanto de cama, revisando el equipo, es un número desconocido, contesto la llamada con un poco de desconfianza, nadie tenía mi número, o eso creía. —Buenos días señorita—ice la voz de Richard, o eso creo. —Buenos días—contesto aun medio dormida —El señor me envió a buscarla para su graduación, vamos un poco tarde—dice — ¡OH DIOS MIO! Me quede dormida—digo asustada —Tiene una hora señora, así que le reco

