Kareena vio que el joven guardia, había enterrado su espada a el guardia personal de ella. Kareena se levantó de su asiento y alguien la tomó del brazo, se giró para tratar de soltarse, pero su rostro no terminaba de asombrarse cuando vio a el conde Lucían Deperulle sujetándola, ella se quedó sorprendida, no podía creer que él estuviese ahí, el que había tratado de seducirla, ese hombre estaba ahí, no comprendía que pasaba, que era lo que sucedía, estaba muda totalmente. - Mi querida Emperatriz, es un gran placer poder verla aquí, en mi humilde hogar, veo que ya conoció a mi esposa, ardiente y Bella dama. - Valla Lucían, como has tardado, está mujer es tan aburrida, charlar con ella ha sido una pesadilla. - Pero que está sucediendo aquí, dejen a ese hombre necesitamos ayudarlo, por favo

