Repitió las palabras de Stella, pero con voz seductora. Y lo hizo mientras su cuerpo posaba de forma abiertamente s****l. "¿Fue así?" Me llevé un rotundo no. No me gustó lo que insinuaba. Era su idea de una broma tonta, pero no me hizo gracia. "¿Entonces ella se sentó en tus rodillas?" Mientras la miraba con cara de piedra, para que viera mi desaprobación, negué con la cabeza. Fue entonces cuando se dio cuenta de que había ido demasiado lejos. "Lo siento, sólo estaba bromeando." Para compensarme, me dio un beso, uno muy prometedor. Una oferta de más si lo quería. A pesar de seguir molesto con ella y de que ya llegaba tarde al trabajo, le devolví el beso. Y entonces mis manos se posaron en sus pechos. Fue algo rápido, terminó en minutos, pero nos dibujó una sonrisa a ambos. ¡La maner

