"Rocky dice que el mío tiene demasiado almizcle para él." "No sería para mí, lo disfrutaría". "Oh, papá, eso me hace sentir un escalofrío". Y por si acaso era demasiado tonto para darme cuenta de dónde estaba esa sensación, ella me la mostró separando las piernas. Ese espacio entre ellas parecía tan tentador. En un instante, mi mano podría estar bajo su falda, excitando rápidamente su coño aún más de lo que... actualmente era. "Luego chupo sus labios vaginales. Meto en mi boca tanto de ellos como puedo." Esta vez no dijo nada; en cambio, abrió aún más las piernas. Una de sus piernas rozaba la mía. Tragué saliva. Se estaba convirtiendo en algo más que palabras. "Para rematarla le lamo el clítoris." "Papá, me has puesto muy mojada." Ahora me sostenía la mano, llevándola hacia su pie

