—¡N-nada importante! Me dijo que la engañaste con su hermana y que se quedó embarazada —balbuceé. —Bien —murmuró y, sin más, se fue. Ese día, al volver en bicicleta de la escuela, sabía que papá estaría trabajando en su oficina en casa, pero después de lo que había pasado esa noche en la cama y por la mañana, me resistía a interferir en su trabajo. Sabía que me dolería verlo sonreír y hablar con su portátil mientras me ignoraba todo el día, y el mensaje de texto que me había enviado, cuando le pregunté qué cocinaría para cenar, había sido breve y conciso. Pero cuando llegué a casa, papá estaba en la cocina hablando con alguien. Supuse que estaría hablando por teléfono, así que me acerqué a él y le di un beso en la mejilla. Justo cuando estaba a punto de darme la vuelta, sentí que me obs

