Y entonces sucedió… sentí… Sentía… cómo su pene de papá entraba poco a poco, abriendo mis labios vaginales, abriendo mi v****a misma… Todo mi cuerpo se tensó… Sentía cómo iba avanzando milimétricamente dentro de mi. Cerraba mis ojos mientras mordía mis labios para contener algún gemido que se me pudiera escapar. —Sara, estas mojadísima, mi pene está entrando bien, de forma suave, dime que sientes, ¿más despacio o me detengo? ¿te está gustando mi amor? Yo… No podía ni hablar, en ese momento sentía que su m*****o se hundía hasta mi interior, completamente alojado dentro. Sentía que ya no podría soportar más. Para mí eso era más que suficiente. Entonces, papá dijo; —Ahora viene lo demás, Sara. Voy a introducir el resto de mi pene, mantén tus piernas abiertas, no las vallas a cerrar. Papá

