Papá seguía intentando recuperar el aliento. Quizás papá ya podía dormir, pero para mí significaba lo contrario. Me aferré al brazo de papá mientras mi otra mano se deslizaba por mi vientre hasta mis bragas. Metí dos dedos en mi coño, casi desmayándome por la fuerza y por hacerlo mientras papá todavía jadeaba en mi cabello, con su polla húmeda todavía erecta y pulsando contra mi trasero. —Aaahn —suspiré suavemente, tocándome mientras me aferraba más fuerte a papá. Papá solo podía respirar, aún aturdido por el orgasmo. Me froté el clítoris, ya completamente expuesto y duro. —¡Aaaaaa! ¡Papá! ¿Por favor, no te reconcilies nunca con mamá? ¡Te quiero en mi cama todas las noches!— Giré la cabeza y miré los labios sensuales de mi padre, sus ojos cariñosos, más azules que el cielo, y su cabel

