Ante sus palabras, Artemis no pudo evitar desviar su mirada nuevamente al bailar de Gianna, observando inevitablemente un hombre entre la multitud con intenciones algo preocupantes. Se acercaba a ella con cautela, e incluso, intentaba subir sobre la tarima de baile, haciendo que Artemis, quien por primera vez se preocupaba verdaderamente por el bienestar de una de sus chicas, hiciese señas a todos y cada uno de sus hombres. Gianna era profesional y ante cualquier adversidad, jamás se detenía de bailar, observando cómo los hombres, los cuales reconoció inmediatamente y la llevó a buscar la mirada de Artemis, se llevarían inmediatamente a aquel sujeto. Pero Gianna, quien tenía como propósito provocar a Artemis lo suficiente como para que él quisiera tenerla siempre cerca y ella pudiese

