Solo un par de minutos fueron suficientes para que las llamas entre ambos salieran a la luz, los besos dejaron de ser tiernos y de volvieron apasionados con deseo y desesperación. Gianna se sentía deseada, pero por una vez en su vida, quería continuar con lo que recién estaba comenzando, y Artemis, quien continuaba con alcohol en su organismo, tenía la valentía de demostrar sus sentimientos ante aquella sensual mujer. Tomó fuerza para ponerse de pie, sin importar el caos que ambos dejaban a su paso, la cargó entre sus brazos mientras aún la besaba, ella soltaba los botones de su camiseta con desespero y la tensión solo crecía pasaban los segundos. Él la llevó hasta la cama, dejando caer su cuerpo sobre las sábanas blancas mientras él quitaba su camiseta mojada, observando aquella mujer

