Admira su silueta por un largo rato observando su trasero mientras se muerde el labio, ella saca la bolsa del gabinete y camina hasta el microondas para meterlas ahí, él deja todo como está y se pone detrás de ella, la toma por la cintura pegando su culo contra su v***a, ella lo ponía tan duro, una combinación perfecta de romance y perversión. Ale aspira el olor de su cabello amarrado en una coleta, baja su nariz deslizando por su cuello, respirando profundamente su piel, tenía un olor playero ya que no se han dado un baño después de la cueva, le planta un beso y ella se le sale una risa nerviosa. —Eres un suertudo, mi embarazo hace que me den muchas ganas de sexo cada segundo, así que no podría rechazarte. —Lo hace reír pues es verdad, gracias a ese bebé, tal vez Sam no podría negarse y

