SEBASTIÁN
Llegamos a casa y mi tío me pidió verme en el despacho después de ducharme, le di un beso en la frente a Elena y seguí a mi habitación, se que estaba siendo frio ya desde hoy, pero si mañana me iba comportar distante y necesitaba que lo entendiera desde hoy.
Llegue al despacho y el ya me esperaba.
-¿Qué pasó con Damián el viernes?
-Ofendió a Elena para molestarme y tuve que darle su merecido.
-Eso solo es otra excusa más de su estúpida rivalidad. Mantén a Elena lejos de sus estupideces, se los advierto.
-Díselo a él.
-Se lo diré, no te preocupes.
Ella bajo con un hermoso vestido que le llegaba mas arriba de las rodillas, manga larga blanco cuello alto y con medias negra y tacones altos, de verdad se veía irresistible, yo solo quería enterrarme en ella justo aquí. Cuando empecé a sentir que perdía el control de mi amigo fui al bar por un vaso de whisky para bajar los nervios, pero entonces tocaron a la puerta. Eran los Williams, Patricia y Alex entraron primero y de último lo hizo su hijo Damián, aun tenia el ojo morado por el golpe que le di. Lo vi con su estúpida sonrisa, y cuando se percató de su presencia la detalló entera, y seguramente pensó lo mismo que yo porque no dejaba de mirarla de arriba abajo con deseo. A mi me hervía la sangre, y cuando pensé que no podía ser peor mi tío los presentó.
-Paty, Alex, les presento a mi hija Elena. Damián me parece que tú ya la conoces, pero lo hago oficial y a partir de mañana estará trabajando en el departamento de relaciones publicas, específicamente en la parte de eventos caritativos y donaciones. Como saben no es mi hija biológica, es adoptada, por ese siente la necesidad de ayudar a otros que no tuvieron su suerte.
Paty y Alex le dan un rápido apretón de mano, pero Damián le estrecha la mano y con la otro cubre ambas manos para acercarla un poco a el y susurrarle algo al oído, ella se disgustó un poco pero no dijo nada, así que este era ya el momento de intervenir.
-Suficiente Damián, no la atosiguemos, la noche es joven.
La tomé de la cintura y fuimos todos a la mesa. A ella la senté a mi lado, mi tío y Alex a las cabeceras respectivas, Damián y Patricia a los lados de Alex.
-Y cuéntanos de ti Elena, porque no sabíamos de tu existencia.
Hablo mi tío por delante.
-La verdad es quería que tuviera una infancia normal lejos del flash de los medios, me encargue de mantenerla oculta y a salvo, pero una vez que cumplió los 18 no pude protegerla más, no es como si me lo permitiera, la verdad es una chica muy segura de si misma que me ha demostrado ya muchas veces como es capaz de defenderse a si misma, no es así Bastián.
-Si tío, así es.
-Sra. Patricia para mi es un gusto conocerla y no le quepa duda de que soy capaz de hablar por mi misma también, solo que al parecer somos un poco sobreprotectores por aquí.
-Oh, cariño, no los culpo la verdad es que por encima se ve el tesoro que eres, pero es verdad, deberían dejarla florecer, y llámame Paty por favor.
-Y así será de ahora en adelante.
Promete mi tío. Seguimos con la velada y mientras van trayendo los platos yo me voy encabronando cada vez más porque Damián no quita los putos ojos de mi Elena, tanto que incluso ella se ve incomoda.
-Damián te agradecería que dejaras de ver a Elena, la estas incomodando.
-Y ¿Por qué no lo dice ella?, ¿no acabamos de establecer hace un rato, que ella se sabe defender sola.?
-Así es, por eso ahora te lo pido yo amablemente, me gustaría tener una cena en paz con papá y sus amigos si no les importa, con permiso, voy al tocador.
-Damián, Bastián, que les pasa, esto parece una guerra de testosterona. ¿Es por eso que se pelearon el viernes?
-¿Por qué no le preguntas a tu hijo por qué lo golpeé el viernes, a ver si tiene las bolas de decírtelo a la cara?.
Patricia lo vio y él se puso nervioso.
-Mamá no es el momento.
-Claro que es el momento, la verdad es que ofendió a Elena en mi cara y yo no pude dejar que lo hiciera.
De repente entro Elena al salón y se paró cerca de Damián.
-¿Qué fue lo que dijiste para que él te golpeara?
Yo estaba lleno de ira, pero también estaba preocupado por ella, jamás quise que ella se enterara de lo que él dijo.
-Damián, respóndeme. - Dijo entre dientes. Él no sabia donde meter la cara y antes de voltear a verla para responderme me vio con un odio intenso que yo correspondí. Se puso frente a ella y le contestó.
-Cuando lo moleste diciéndole que vendría hoy, el me dijo que no me atreviera a acercarme a ti a lo que yo le conteste…
No se atrevía a decirlo a la cara, y honestamente yo tampoco quería que lo hiciera, pero ya era muy tarde.
-Dímelo.
-Le conteste que si era porque ya serías mercancía dañada para el domingo.
Le voltio la cara con una cachetada vi como salían lagrimas de sus ojos, se dio media vuelta y se fue a su habitación. Yo iba a ir tras ella, pero mi tío me detuvo.
-Esto se acaba hoy. El próximo de ustedes que se le acerque a mi hija a medio metro siquiera y la haga llorar exactamente como esta llorando en este momento no tendrá lugar en la tierra donde esconderse. ¿Quedó claro?
-Si señor. – Respondimos al unísono.
-Alex, Patricia un gusto verlos, lamento mucho que la cena terminara de esta manera.
-Quienes lo sentimos somos nosotros Linc.
-Damián, te quiero fuera de mi casa en este instante, y ti, te veo en el despacho en 30 min. Iré arreglar sus desastres.
-Vámonos, eres un idiota, yo no te crie de esta manera.
-Lo siento.
Y se fueron. Yo subí a mi habitación esperando la media hora que me pidió mi tío que lo esperara. Es que no puedo creer que mi desastre la haya tocado tan rápido, comencé a destruir todo de la rabia hasta decidí darme un baño de agua fría, esperando que calamar mi rabia, pero, sobre todo, la culpa.
ELENA
Cuando escuché que Damián me había ofendido, no lo resistí y tuve que saberlo. Ja, mercancía dañada, esa si que era buena. La verdad es que en cierta forma si era cierto, yo me había entregado a Sebastián y si antes no me veía entregándome a alguien más luego del fin de semana menos. Podría incluso convertirme en monja si Sebastián no luchaba nunca por mi, pero, joder, escucharlo de alguien más y además que te trate como un objeto es realmente horrible. Nunca me había sentido tan mal en mi vida.
Escuche unos golpes en la puerta seguida de la voz de papá.
-¿Puedo pasar?
-Si papá pasa.
-Cariño, tu no eres nada de eso, ni eres mercancía ni estas dañada, tu eres mi tesoro, un tesoro muy hermoso e impresionante y se que mañana cuando llegues a esa oficina serás la luz que mas brilla. Es más, yo mismo te llevaré.
-¿De verdad?
-Claro que si, cariño, no pude llevarte a la escuela, así que ahora te llevaré a tu primer día de trabajo.
-Gracias papá, la verdad es que no tenia muchas ganas que Sebastián me llevara ni recurrir a Damián tampoco.
-Ninguno de ellos se va a atrever hacerte daños de nuevo.
-Papá.
-Déjame ser tu papá cariño. Al menos en la ilusión.
-Esta bien. Lo voy a dejar estar por ahora. Gracias de nuevo.
-Estoy para lo que necesites. Buenas noches princesa, descansa.
-Buenas noches, papá.
Cuando se fue, me di un baño y me acosté adormir, mañana sería un nuevo día.
SEBASTIÁN
Lo esperaba en el despacho, estaba ansioso, no se que me diría. Cuando entro me sentí como cuando tenia 10 años y hacia cualquier travesura y el me daba su discurso de la seguridad y el buen comportamiento.
-¿Qué pasó el fin de semana? Porque ella no lloró solo por lo que dijo Damián, lloro porque fue exactamente como se sintió. Estuvieron juntos.
No era una pregunta, yo baje la mirada.
-Y era su primera vez.
Tampoco respondí. Lanzo su bastón contra la pared.
-Carajo Sebastián.
-No sabes como fue.
-Y ¿Cómo fue?, me dirás que ella te sedujo.
-No, solo paso. Yo siento cosas por ella.
-Pero no tienes idea y ahora resulta que ella tiene que aguantar tu indecisión. Resuelve tus mierdas Sebastián y más te vale que la hagas feliz, porque no respondo.
-Y lo que yo siento ¿No importa?
-Claro que importa Sebastián, llevo años estando para ti, cada vez que vuelves aquí luego de hacer lo que haces y te compadeces y te castigas, yo he estado ahí, el problema es que perdiste tu puerto seguro exclusivo, ahora también seré su refugio. Ella es capaz de entenderlo, pero el que no es capaz de entenderlo eres tu, de que ya no tienes donde esconderte, que tienes que enfrentar tu sentimiento o alejarte de nosotros. ¿Es eso lo que quieres? Para mí también eres mi hijo Sebastián, pero ya yo no sé como ayudarte. Lo peor es que estoy seguro de que si la pierdes a ella también no podrás levantarte de nuevo. Porque ella no es Caty Sebastián, que de vez en cuando vuelve a atormentarte, ella se ira para siempre, el día que llegues a perderla.
Nos quedamos un rato en silencio. Y luego continuo.
-Mañana yo me encargaré de llevarla a la empresa.
-No, ¿por qué?
-Así es mejor. La gente tiene que saber que esta ahí como mi hija y que nadie puede meterse con ella, al parecer no hiciste un buen trabajo presentándola el lunes pasado. Así que ahora me encargo yo.
-Esta bien, ¿puedo ir con ustedes?
-Claro, también eres mi hijo.
Me despedí y me fui a acostar, honestamente no podía dormir, pero tampoco me atrevía a buscarla, era verdad, tenía que resolver mis mierdas primero ante de saber que era lo que sentía por ella.
A la mañana siguiente. Me preparé temprano y los esperé abajo, ella bajo después de mi y llego corriendo a abrazarme. Yo me tensé un poco, la abracé, luego me separé de inmediato. Estaba nervioso. Le di solo un beso en la frente y luego me senté a desayunar. Elena se sentó también e hizo un comentario:
-Que rápido fue.
-¿Qué quieres decir?
-Pensé que te tardarías un poco más en alejarme, pero ya veo que empezamos temprano, es bueno saberlo, menos mal que le pedí a papá para que me llevara a mi primer día y no a ti.
Se levanto y se fue a la salida.
Me quede helado, estaba dolido, pero sobre todo triste porque ya la estaba haciendo sufrir y con su sufrimiento yo sufría también. Dejé mi plato intacto y esperé a mi tío en la sala. Bajo, se sentó a desayunar sin decir nada, y luego paso por mi lado, dijo buenos días a salimos juntos.
Ella estaba con sus ojos azul intenso, esperándonos. Mi tío la vio y le dijo:
-Tienes los ojos de tu madre… temperamentales. Ven acá tesoro, alegra esa cara, que hoy sabrás que beneficios te trae ser una Moore.
Y nos subimos al auto, ellos atrás y yo de copiloto junto a Taylor.
Llegamos a la empresa, y todos saludaron a mi tío con mucho cariño y reverencia, la verdad es que era un buen hombre, trataba bien a sus empleados, los estimaban y los reconocía en su trabajo y en retribución eran leales y respetuosos en su trato hacia él y hacia cualquier m*****o de la familia. Y en este caso con Elena no fue la excepción. La presentó a todos como un padre orgulloso, llegamos a la oficina de recurso humanos, le explicamos a Helen como debía ingresarla y que por favor le prepara el contrato como aprendiz y asistente del departamento de relaciones publica, ella no permitió que se le diera un cargo alto.
-Vine a aprender y eso seré.
Y así quedó registrado, se le colocó un sueldo acorde, aunque ella en realidad no necesitara de ningún sueldo, pero se veía feliz de leer que recibiría uno y yo feliz de ser parte de este maravilloso momento para ella.
Cuando nos topamos con Charlie, saludó a mi tío muy rápidamente y luego salió despavorido a ver que mi querida Elena venia tomada del brazo de su padre, fue una escena realmente graciosa.
Luego de recorrer la empresa llegamos a su oficina. Era pequeña pero privada, así lo había solicitado mi tío.
-Papá gracias, no sabes lo feliz que me has hecho.
Y así era por el color esmerarla de sus ojos la delataba. Dios en que momento memorice cada una de sus expresiones.
-Cariño, lo que sea por ti. Bueno este viejo ya no está para estos trotes, me voy a casa, te dejo en buenas manos, Clara, por favor cuídamela, mira que aquí hay mucho bribón husmeando.
-Papá…
-No se preocupe Sr Linc, aquí la cuidaremos y le enseñaremos todo lo que necesite y desee saber.
-Muchas gracias, Clara.
Elena le dio un beso en el cachete y el en la frente, creo que ya tenían su pequeño ritual privado de saludo. Estrecho las manos mías y de Clara y se fue.
Les mandaré a Taylor de vuelta. - grito desde afuera.
-Bueno yo… las dejo, estaré en mi oficina si necesitas algo, mi extensión es la 1.
Clara me miró, como aguantando la risa y ella solo hizo un pequeño asentamiento y luego me dio la espalda.
Carajo: Elena 1 – Sebastián 0
Y así comenzó mi tortura, la verdad su oficina no estaba tan cerca de la mía, pero para tomar café debías pasar por ahí si es que estaba en mi oficina o en la Damián así que ese imbécil y yo nos pasamos toda la semana yendo a buscar café 20 veces al día solo para verla. Nunca coincidíamos, cuando él iba, yo volvía y al revés. Nuestra secretaria Karina estaba disfrutando a lo grande y lo peor era que no nos determinaba ni el saludo.
Un día nos encontramos justo en el punto en donde se veía su oficina. Los dos nos vimos como idiotas y luego volteamos hacia su puerta que estaba abierta y ahí nos quedamos como tontos viendo. Estaba tan concentraba, no se que carajos estaba revisando, pero tenia varias carpetas en el escritorio y sumaba y volvía a revisar.
-Será mejor que vaya a ayudarla.
-Damián ¿adonde crees que vas?
-Soy el jefe de finanza se ve que tiene problemas con los números.
-Yo soy el presidente de la compañía yo debo ayudarla.
-Ninguno de los dos hará absolutamente nada. La dejaran en paz haciendo su trabajo y ustedes llenaran sus tazas ficticias de café y volverán a lo suyo, así que shu shu, a volar pajaritos.
-Clara, ¿tu sabes en que anda?
-Claro, soy su jefa. Pero no les diré nada porque ella dijo que quería hacerlo sola y eso estoy haciendo.
-De acuerdo, me voy, si el se va primero.
-Por Dios Sebastián, ¿cuántos años tienes 5.?
Y nos fuimos los dos al mismo tiempo. Me tocará esperar hasta que quiera contarme.
ELENA
Estaba feliz con mi trabajo, honestamente ahora no se si quiero estudiar contabilidad, creo que me iré por el área de relaciones publicas y comunicación social.
Le pedí a Clara que por favor me entregara todas las fundaciones y organizaciones a las cuales les colaborábamos y me emocionó ver que el orfanato donde viví era uno de ellos entonces comencé a revisar los montos y algo no me cuadraba. Llevaba semana y media cotejando y no me cuadraban los números, sobre todo porque recordaba perfectamente que 2 años atrás llamaron de esta misma oficina avisando que recortarían el flujo de dinero a la mitad por reducción de gastos. Pero en estos informes decía que seguían mandando la misma cantidad, alguien estaba desviando los fondos y yo averiguaría quien se estaba metiendo con el dinero de mi familia y que muy honorablemente decidíamos ceder a quienes mas lo necesitaban. Cite a Clara en la oficina.
-Clara por favor ¿confírmame quien hace las transacciones?
-Las hace Daniela mi asistente junto con Charlie de contabilidad.
-Y ¿quien autoriza las transacciones?
-Damián, lo que pasa es que es muy engorroso para él autorizar cada mes las donaciones así que se pasan todas a una cuenta que él mismo autoriza y ellos son los responsables de direccionarlas.
-Y ¿no tienen mayor supervisión.? Esto es mucho dinero.
--¿Qué viste Elena?
-Que están desviando los fondos. Pero necesito confirmar con los estados de cuentas. ¿Tu puedes pedirlos, pero sin que Damián y Sebastián sospechen nada aún?
-Claro, dame un minuto. Charlie no es el único que trabaja en contabilidad. Dime el periodo que necesitas.
-Necesitaría los dos últimos años.
-De acuerdo, ya vuelvo.
Mientras esperaba por los informes, comencé a recordar el fin de semana pasado.
Flash Back
Estaba en la biblioteca leyendo un libro cuando Sebastián entro, yo no quería hablarle aun, pero se acercó a mi y me tomó en brazos.
-No puedo más Elena, te juro que, si no te beso y te hago mía aquí mismo, no podre respirar.
Me cargo y yo envolví mis piernas en su cintura, me llevo al escritorio, y tiró todo al piso, carajo que era muy sexi cuando tenia eso arrebatos. El me quito la franela y yo desabotonaba su camisa mientras el tocaba y acariciaba mis senos yo besaba sus labios y buscaba desabrochar su pantalón cuando vi su m*****o erecto no pude resistirme así que me baje de escritorio y lo senté en la silla, mientras tenia mis ojos en sus ojos tome su pene y lo puse en mi boca, su cara de placer hizo que mojara mi entrepierna, el tomo mi cabeza y guiaba mis movimientos mientras yo pasaba mi lengua por la punta y volvía a meterlo en mi boca. Cuando sintió que estaba llegando al orgasmo me quito mi pantalón y me sentó encima de su pene y comenzamos una danza en donde yo subía y bajaba casi con brusquedad, el tomaba uno de mis senos y con la otra masajeaba mi clítoris y de pronto sentí como nuestros cuerpos empezaban a temblar y llegábamos juntos al clímax.
Me hizo voltearme hacia él y me abrazo con fuerza, era un abrazo que nada tenia que ver con sexo, de verdad me extrañaba y yo a él. Y honestamente, yo no quería alejarlo, pero él era quien me alejaba con su aplastante silencio. Y yo no podía hacer más que darle su espacio y esperar que aclarara su mente.
-Te extraño belleza, no puedo estar sin ti, verte y no poder acercarme es como una tortura.
-Yo también te extraño cielo, cuando estés listo estaremos juntos.
-¿y por qué crees que no lo estoy?
-¿Quieres ser mi novio Sebas?
Y ahí estaba el silencio aplastante de nuevo, hundiendo mi sinceridad avasalladora a lo profundo del oscuro hoyo de sus ojos café.
Fin del Flash Back.