Aquello fue como un golpe helado para mí, Killian en manos de Julien, la imagen de Ana dentro de la caja vino a mí, Killian no podía terminar igual, empecé a sentirme desesperada. –Tenemos que traerlo de vuelta Erick. —asintió a mis palabras. –¿Qué vamos hacer? Julien va a matarlo. –Iré a ver a Julien, buscaré la manera de liberal a Killian, mientras tú, te vas a encargar de Valek, asegúrate de que la fiebre no aumente, limpia la herida, trata de mantenerla destapada y sin suciedad. —empezó a darme indicaciones, mientras caminaba al armario, de pronto una puerta secreta se abrió y de allí sacó armas, había de todo tipo, tamaños y formas, me sorprendió ver aquello, nunca esperé que los tuviera allí escondidas. –Solo tienes que apretar aquí y ya está abierta, usa lo que necesites, ¿sabes

