Reencuentro

1371 Palabras
No sé cuánto tiempo viaje, pero sí que fue muy largo, hasta me dormí, desperté por el llamado de unos de ellos para que abroche el cinturón. -Me dirán a dónde me llevan, quiero hablar con su jefe —pregunté al subir al auto que nos esperaba- Ahora son mudos. -Ana dijo que serías difícil, pero parece que eres peor —dijo uno que me observaba sobre sus lentes de sol, este no lo había visto. -No tienes idea comentó uno de los que me había traído hasta aquí — lo miré molesta. -Pues nadie al que secuestren se va a comportar dócil —despotrique contra ellos. -No estás secuestrada —me dijo con risa burlona, aquel chico sin duda era más joven que yo, pero parecía ser líder, el resto lo obedecía y miraban con respeto. -¡A no! traer a alguien a la fuerza a otro país ¿qué es entonces?. -No estás en otro país —lo miré intrigada- estás en otro continente uno del que ahora será tu hogar. -Otro continente, de que rayos hablas, sabes no me interesa quiero hablar con Ana. -Eso no podrá ser, perdimos contacto con ella, debemos esperar que ella nos contacte —dijo con algo de pesar y la risa abandonó sus labios. -¿Eres el jefe? —cuestione. -No, él está haciendo algo importante— note el doble sentido en sus palabras, y como los otros sonrían ante el comentario. -Me vale un carajo si está cogiendo, quiero hablar con él ahora. No me dijo nada, dijo un par de cosas a el que manejaba en un idioma que no logré entender, pareció japonés, de pronto el auto empezó a moverse y empezamos a recorrer las calles. Quise seguir indagando pero era obvio que no diría nada más, en mi cabeza solo rondaba la última discusión con Ana y la preocupación me empezó a invadir, rezaba en silencio para que estuviera bien y que pronto pudiera ponerme en contacto con ella. POV del narrador En otro lugar Dentro de una oficina se encontraba Sean, Pensativo, frustrado y de muy mal humor. Hace tres días que Ana lo había llamado para informar sobre cómo estaba siendo acechada y temía por la seguridad de Kira, él no tuvo más remedio que aceptar recibir a Kira bajo su protección, no pensó volver a verla nunca más, no después de casi 10 años de lejanía. Aquello era recuerdo que llevaba presente en su vida, eran los últimos buenos recuerdos que obtuvo en su vida antes de que se convirtiera en el desastre que es ahora. De un día a otro se vio forzado a viajar lejos, sin dejarle la oportunidad de negarse y obligado hacer cosas que no quería todo por ser el hijo único y tenía que hacerse cargo del negocio familiar, pero este no era un negocio nada agradable. -Puedes irte ya —le dijo a la mujer que se le insinuaba de forma descarada -no tengo cabeza para tí ahora. -Estas de mal humor déjame ayudarte, te aseguro que lo disfrutaras —se acercó a él tratando de sentarse en su regazo. -Que te vayas, o tengo que llamar para que te saquen de aquí —dijo está vez poniéndose de pies Sean, bastante molesto —nada de lo que hagas me servirá, ahora evita tener que seguirte viendo y piérdete de aquí…. Y no vuelvas hasta que no te llame —le ordenó de forma tajante y con un aura bastante escalofriante. -No te alteres, me iré ahora —y sin más la chica salió de la oficina dejando a Sean envuelto en sus recuerdos de juventud-. Aria salió bastante asustada de la oficina, Sean tenía un temperamento bastante fuerte no por nada era el líder de la mafia de ese lugar y tenía el respeto de todos, había que saber hasta dónde llegar con él, llevarlo al límite sería ganarse un desenlace trágico. Puso su mano en el pecho, tratando de controlar su respiración agitada y los temblores que la invaden, ella había estado enamorada de él desde que lo conoció y solo habían tenido algunos encuentros solo cuando él la llamaba, siempre le repetía que él no tendría una relación formal con nadie, pero ella no lo aceptaba, se decía que algún día sería su esposa. No solo tendría como esposo aún hombre guapo y rico, sino que podría unir a su familia con la de Sean y así su padre estaría feliz con ella, ya que el siempre la hacía menos por ser mujer. Para él solo un hijo varón valía la pena, las mujeres eran cosas desechables, por eso desde que conoció a Sean se había propuesto conquistar y casarse con él y así su padre tendría que tratarla como correspondía. Con eso en mente se recompuso, puso su mejor sonrisa y su mirada de altivez, no permitiría que nadie la viera en ese estado, se disponía a marcharse cuando vio llegar a los hombres de Sean seguidos por una chica, al verla frunció el ceño y aceleró su paso hacía ellos. -¿Quién es esta mujer? —pregunto de forma demandante -Valek no necesita sus servicos —dijo con despreció hacía Kira —paguen la tarifa y saquenla de aquí. Kira apretó sus manos en puños, al escuchar como está se refería a ella, acababa de insinuar que era una prostituta, respiro hondo y trato de calmarse, por ahora solo quería saber de su hermana, no enfrascarse en una discusión con esa mujer. -Me llevarán con su jefe o no —le dijo directo a Kilian, el chico que la había recogido al llegar al hangar. -No oíste lo que dije, tus servicios no serán necesarios aquí —dijo en voz Alta Aria -pero si tanta necesidad tienes uno de ellos puede atenderte —le dijo de forma burlona-. -No soy lo que crees —se defendió Kira -no deberías juzgar a todas, si tú ofreces ese tipo de servicios te lo respeto, pero yo no soy una de esas —la miró con desagrado. -Eres una insolente, quien sabe de dónde te sacaron, pero esto no se queda así, soy la mujer de Valek y como tal me debes respeto. -Me vale un rábano de quién seas mujer—le dijo ya perdiendo la paciencia- ustedes me llevarán con su jefe o no, no tengo tiempo que perder con sus…—la miró con sarcasmo -mujeres, que me imagino son muchas. Kilian solo pudo reír ante el comentario de Kira, sin duda Ana tenía razón, no sabía quedarse callada y siempre tenía algo que decir, este encuentro pintaba volverse interesante, tanto ella como Sean tenían básicamente el mismo carácter, ya se imaginaba aquellas discusiones. Mientras Kilian pensaba, Kira y Aria se enfrascaron en una discusión llamando la atención de Sean dentro de su oficina que no dudó en salir a ver qué sucedía. -¿Se puede saber que carajos pasa aquí? —su tono de voz fuerte cayó a ambos mujeres. -Valek está mujer me insultó, como tú mujer te exijo que la pongas en su lugar —se quejo Aria mientras corría a lado de Valek. Pero este solo miraba a Kilian, mientras está con un gesto de cabeza la indicaba que era Kira la chica de espaldas a él, trago fuerte, mientras empezó a sentirse nervioso, pero su actitud no cambió ni un poco, nadie pudo notar el cambio en él, con los años había aprendido a ocultar muy bien sus sentimientos y emociones. -No seas ridícula, si alguien empezó aquí fuiste tú, además crees que este tal Valek podrá intimidarme —dijo aquello mientras se giraba. Pensó en arremeter también contra él, pero quedó muda al ver al hombre parado frente a ella; era aquel mismo hombre que conocía muy bien, solo con más edad, era aquel chico al que ella amó en su juventud, con quien tuvo su primera vez y un dia solo desapareció y no volvió a saber de él. Ahora estaba frente a ella, con un aura imponente, su mirada fija en ella, una mirada atemorizante, su mandíbula estaba tensa. Era la misma cara que recordaba pero con diferente expresión una de desagrado.
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