Capítulo 50 - Confesión

1640 Palabras

La cabeza la tenía como un arroz con mango, y cada vez que me acodaba sentía un incendio en la cara. ¿Cómo me atreví a tocarle el pipi a Dylan? ¡Dios! —comencé a echarme fresco otra vez—. Pa’ colmo se acercaba el momento de darle una respuesta. ¿Qué le iba a decir? Si quiero seguir tocándolo, se sintió agradable, la morbosidad pudo más y por ese momento me desconecté de la cordura dejándome arrastrar por el susto de estar haciendo algo… ¡Aaayyy! —¿Puedo saber qué te pasa? Miré a Cecilia, la castaña con ojos café ingresó al cuarto, Betty entró detrás de ella, hacía unas horas cuando llegaron, pusimos todos los regalos en el árbol y me sorprendió ver la cantidad tan exorbitante de detalles, la señora María, mi abuela y mamá se encontraban haciendo la cena, pasarán muy entretenidas en la

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