Sebastián
Estoy en mí recámara, desde que salí de la cafetería no he dejado de pensar en Daphne, y en sus preciosos ojos, no sé que me pasa.
Ella no es para nada el tipo de chica que me gusta, es altanera, torpe y demasiado delgada para mi gusto, pero tenerla tan cerca me hizo recordar la primera vez que la vi bailar, tenía 15 años regresaba de mi internado de Inglaterra y ese año mi padre era patrocinador del evento de Ballet y me obligó a ir, cuando salió al escenario, me dije: —¡Parece un ángel!—después de la presentación, recuerdo que le iba a hablar, pero cuando estaba a punto de acercarme, observe que la abrazo ese bailarín de quinta, y le dio un beso.
Después de ese día siempre que la encuentro trato de ignorarla, pero ella es tan irritante, no sé por qué me molesta tanto.
Me levanto y miro el reloj son las 3 p.m. Tengo hambre , bajo y voy a la cocina, está mi Nana y le pido algo de comer me prepara rápidamente y cuando terminó le doy las gracias y subo nuevamente a mí recámara, que día tan aburrido, tomo un libro y empiezo a leer, cuando me entra una llamada de Anthony, mi mejor amigo
—Que onda hermano, ¿Estás en tu casa?
—Si, bro ¿Qué pasó?
—Que bien, anda ven a mi casa están los chicos y vamos a hacer una partida de fútbol.
—Vale, salgo para allá.
Me cambio, salgo y llegó en 10 minutos, Anthony me abraza.
—Bro, que bueno que llegaste, ¿Cómo estuvieron las vacaciones?
—Ya sabes la misma porquería de todos los años.
—¡Ay!, amigo no cambias, pero te extrañé.
Escucho gritar a Diego: —Ya par de gays dejen los arrumacos para después y vamos a jugar.
Empezamos a jugar, vamos ganando, pero de pronto siento que me pega el balón directamente en mi rostro, me sale sangre de la nariz, cuando veo quien fue, es el infeliz de Rodrigo, nunca entenderé como es amigo de Anthony, es un hijo de puta.
—Lo hiciste al propósito verdad—le digo en un tono de voz bastante molesto.
—Claro que no.
Yo sé que si lo hizo con toda la intención, pero no voy a hacer un drama por esto, así que lo dejo pasar.
—Ok, pero ten más cuidado.
—Claro Bro.
Lo miro con mala cara, me limpio la sangre y seguimos jugando un rato más, después hacemos carne asada, estamos tomando cerveza, el tiempo transcurre tranquilo, estamos platicando de fútbol, chicas y videojuegos.
En eso me entra una llamada de Samantha, estoy tentado a colgarle, pero conociéndola, sé que me estará marcando hasta que le conteste, así que decido contestarle por salud mental.
—Hola amor, no me has llamado.
—Ya te dije que no me llames amor, ¿Qué quieres?
—¡Qué gruñón! Estás, solo llamaba para invitarte a una fiesta.
—Paso gracias.
—Anda no seas malo, va a ser en casa de Alexis, si me llevas, después te dejaré que hagas lo que quieras conmigo.
—Ya hago lo que quiera contigo Samantha, así que adiós.
Cuelgo, esta mujer sí que está encima de mí creo que ya no debería dormir con ella, en eso escucho a Anthony:
—¿Quién era?
—Samantha, quería que la llevara a una fiesta en casa de Alexis.
—Esa mujer no te dejará en paz, hasta que sea tu novia oficial.
—No bro eso jamás pasará, yo no creo en esas estupideces , y menos con Samantha.
—Nunca digas de esa agua no beberé, por qué ya te veré algún día súper enamorado.
—¡¿Quién eres mi abuelo?! Y por favor deja de decir tanta mierda.
—Ya te veré, y por cierto yo si quiero ir a la fiesta tal vez allí me encuentre con Pau, ya vez que su hermano es muy amigo de Alexis y no quiero perder la oportunidad de conquistarla.
—Hermano estás perdido, esa mujer te trae loquito, pero paso.
—Anda vamos, como me voy a ver llegando solo, anda por fa, solo está vez.
—Ok, pero me debes una.
—Gracias Bro— me abraza
En eso se nos acerca el imbécil de Rodrigo.
—De que hablan par de tortolitos.
Lo miro con cara de pocos amigos, pero me quedo callado.
—De nada interesante, lo estaba convenciendo para qué me llevará a una fiesta en casa de Alexis, porque quiero ver a Pau.
—Me apunto, quizá lleve a la ricura de su amiga la bailarina , me encantaría meterle mano, apuesto que todavía es virgen e imagínense como será en la cama con toda esa flexibilidad.
—Dudo mucho que Daphne te haga caso, ella no es de esas chicas, lo más seguro es que si tratas de acercarte a ella acabes golpeado, ¿Verdad Sebastián?
—No me metan en sus tonterías.
Me doy la vuelta todo enojado, como se atreve ese idiota hablar así de Daphne, no es que me importe o sí.
Entro a la casa de Anthony y me siento en el sofá, porque no de dejo de pensar en esa niña.
—¿Por qué te metiste de esa manera?
—No quería seguir escuchando estupideces, aparte sabes que Rodrigo, no me pasa; no me explico cómo es tu amigo.
—No es un chico malo, solo un poco imprudente.
—¡Un poco! Dejemos de hablar de eso, mejor juguemos videojuegos y los chicos
—Ya se fueron, vale vamos a jugar
Jugamos un par de horas cuando, vemos que ya oscureció.
—Me voy a cambiar, ¿Quieres que pase por ti o nos vemos en la fiesta?
—Pasa por mí, por fa mi auto está en revisión en el taller.
—Vale, paso por ti a las 10 p.m.
—Perfecto.
Salgo de la casa de Anthony, 15 minutos después llegó a mi casa y veo a Marcus, me habla:
—Necesitamos hablar Sebas.
—Dime hermano, soy todo oídos- lo digo en tono sarcástico.
—Mira Sebas, sé que mi padre ha cometido muchos errores, pero sigue siendo nuestro padre, él se quedó y mi madre fue la que nos abandonó, yo sé que es difícil para ti, pero por favor trata de llevarte mejor con él.
—Hermano ese es el problema contigo a todo le quieres ver el lado romántico, no te parece extraño que todos estos años, no sabemos nada de mi madre.
—No, porque si ella hubiese querido, nos hubiera contactado, ella se olvidó de nosotros, y seguramente hizo nuevamente su vida.
—Mira no voy a pelear contigo, tú sigue viviendo en tu mundo de fantasía.
—Yo no vivo en un mundo de fantasía soy realista y pasando a otro tema, ya pensaste ¿A dónde irás a estudiar?, ¿Qué harás con tu fideicomiso?
—Me iré a estudiar lo más lejos de este lugar y con respecto a mi fideicomiso es asunto mío.
—Hermano sabes que ese dinero nos vendrá muy bien para expandirnos a Latinoamérica.
—Mira Marcus no porque tú decidiste darle todo tu maldito dinero a mi padre, creas que yo haré lo mismo, así que por favor por el bien de nuestra relación no trates de convencerme.
—Sebas, pero es el patrimonio familiar, es tu legado.
—Mi legado no me hagas reír, no te das cuenta de que para mí, padre solo somos piezas en su juego, a él no le interesa nada que tenga que ver con nosotros, él solo quiere dominarnos para que hagamos lo que a él más le convenga y si tú quieres seguir así es tu problema, solo no te metas en mi futuro, porque eso sí no se los voy a permitir.
—Pero hermano, únicamente estamos preocupados por ti.
Lo miro molesto camino hacía a las escaleras.
—Pero nada, te quiero hermano, pero es mi vida y no dejaré que la manejen a su antojo.
Volteo a ver a Marcus se queda con cara de frustración, llegó a mi cuarto, estoy de mal humor, pienso de seguro mi padre envió a Marcus a hablar conmigo, para convencerme de invertir mi fideicomiso en su empresa, solamente le interesa mi dinero, pero está muy equivocado, si piensa que se lo daré, ya no soy un niño pequeño que le tenía miedo que siempre cedía para no ser golpeado o castigado.
Me meto a bañar el agua caliente me sienta bien, me tardo mucho más tiempo de lo acostumbrado, salgo me seco mi pelo y después, me pongo un pantalón de mezclilla n***o una camisa blanca, tenis blancos y mi chaqueta, salgo directamente a la casa de Anthony cuando llegó ya me está esperando.
—Que bueno que llegaste, creí que ya no vendrías.
—Te dije que iríamos, ¿Cuándo te he quedado mal?
—No que yo recuerde, anda vamos, pero en qué casa de Alexis es la fiesta.
—No sé.
—Mmm, pues háblale a Samantha.
—Creo que no tengo de otra, pero con esto me debes dos, solo espero que no se ponga pesada.
Le marco a Samantha, está timbrando, cuando entra la llamada, pongo el alta voz.
—Hola Amorcito, no me digas que ya me extrañas.
La voz chillona de Samantha me incomoda, por lo que se escucha ya está borracha.
—Únicamente te hablaba para saber en qué casa de Alexis es la fiesta.
—¿Vas a venir? ¡Qué felicidad ricura!
—Samantha estás en alta voz así que deja de decir tantas tonterías y dime: ¿En dónde es la fiesta?
—Me gusta cuando te enojas amorcito, la fiesta es en la casa de la playa, anda apúrate que ya quiero comerte.
Cuelgo al instante que me dice dónde es la fiesta.
—Esa mujer no te va a dejar en paz tan fácilmente.
—Lo sé por eso no quería ir, pero todo sea para que tu amiguito tenga acción está noche.
—Me encantaría a hacerlo con Pau, pero la quiero bien, ella es una de esas chicas que valen la pena, es bellísima, inteligente, divertida, lo tiene todo.
—Estás en el hoyo.
—Tú deberias hacer lo mismo, conseguir una buena chica y guardar tu pene un rato, por ejemplo: Daphne es muy bella e inteligente y no creas que no he visto como la miras.
—Pienso que se te fundieron tus 2 neuronas, yo no quiero novia y menos una como Daphne.
—Lo que digas Sebas.
Llegamos a la fiesta y es lo mismo de siempre alcohol, chicas borrachas bailando sensual, enseñando casi todo, personas casi cogiendo en los rincones, nada nuevo.
—Bro nos vemos luego voy a buscar a Pau.
—Que tengas suerte.
Voy a la cocina por un una cerveza hay demasiada gente, así que tardo un poco en llegar.
Cuando llegó veo a Diego, me ofrece una cerveza y empezamos a platicar, cuando siento que mi celular vibra veo que es Samantha, cuelgo.
Samantha estando sobria es fastidiosa, borracha es lo triple, así que espero que no me encuentre, pienso con lo borracha que está de seguro me olvida y conociéndola, ya de estar a punto de desnudarse frente a todos, ella es muy guapa, pero solo es eso, es muy superficial y con una moral muy distraída.
Así que mejor me quedo en la cocina para que no me vea, tengo platicando un rato con Diego y de repente siento que alguien me agarra el culo, cuando volteo; veo que es Samantha se me cuelga del cuello y trata de besarme, la quito de inmediato.
—Dame un beso, solamente uno anda.
—Estás muy ebria Sam, anda te llevo a tu casa.
—No, quiero me estoy divirtiendo y buscaré a quien besar, ya que tú no quieres.
—No es eso nada más es tarde, por fa vámonos.
Mejor la trato bien porque se pone súper intensa ebria.
—Nada más porque me estás hablando lindo.
Trato de encontrar a Anthony, pero no lo veo por ningún lado, me despido de Diego y salgo con Samantha, sigo sin verlo, así que decido ir a la camioneta, llegando allí le marco.
—Bro me voy, Samantha está muy ebria ya vez como se pone súper intensa.
—Espéreme me voy contigo, Pau no está aquí, ¿Dónde estás?
—En la camioneta.
—Vale, voy para allá.
Cuelgo, cuando veo que Samantha trata de vomitar, rápidamente la bajo de la camioneta y la sostengo para qué vomité, en eso llega Anthony y me ayuda, se tarda como 10 minutos, en vomitar, cuando termina la limpio y la acomodo atrás de la camioneta, nos subimos y nos dirigimos a la casa de Samantha, cuando llegamos, la bajo cargando, tocó nos abre su ama de llaves.
La subo a su cuarto, la acuesto, le quito los zapatos y la cobijo.
Cuando voy bajando me encuentro a su ama de llaves.
—Es bueno que mi niña tenga un novio que la cuide.
—No somos novios, por favor debe revisar la constantemente está muy ebria.
Salgo antes de que me diga algo más, y me subo a la camioneta, vamos hablando de trivialidades. Cuando Anthony dice:
—Oye, ¿Esa no es Daphne?
Volteo mi rostro y veo que es ella, aprieto el volante con una fuerza impresionante, como es posible que esta mujer no tenga un poco de conciencia y ande sola a estas horas de la noche, no ve noticias, no sé por qué estoy tan enojado, quisiera salir corriendo y meterla a la camioneta, Anthony me distrae de mis pensamientos.
—Anda acércate para que la llevemos a su casa.
Me acerco y le p**o no escucha así que me acerco más y le vuelvo pitar, ella voltea con cara de quererme matar, hasta enojada se ve linda la condenada deja de pensar estupideces Sebastián, en eso Anthony, baja el vidrio y le dice: porque está de noche en la calle, si quieres que la llevemos, ella contesta: que acaba de salir del ensayo y que no quiere que la llevemos.
Pero que mierda le pasa a esta, quieren que la asalten o le pase algo más, así que muy enojado le digo que se suba, ella dice: — Que no está hablado conmigo, esta insolente; en verdad estoy a punto de bajarme y subirla arrastrándola si es necesario, veo que Anthony trata de convencerla y así que decido arrancar para asustarla un poco y el plan funciona.
Después de todo no es tan inconsciente, se sube y me río de alegría no sé cómo explicarlo, pero siento paz de que esté en mi camioneta, la miro por el espejo, se ve realmente cansada, veo que me mira y se sonroja veo que no le soy tan indiferente, llegamos a su casa, nos da las gracias, yo no contesto y arranco.
Llegamos a la casa de Anthony y decido quedarme allí no quiero otra discusión con mi hermano o mi padre, subimos y sé que habitación me toca dormir, se me vienen la imagen de Daphne cansada, yo la podría cuidar si ella me dejara, me digo:—¡Que estupidez estás pensando Sebastián!.
Daphne es la persona más desesperante del mundo, es terca, irritante y torpe, para nada entra en mis estándares, así que mejor dejo de pensar estupideces y decido dormir.