Adara Collins. —Oye ¿por qué siempre pides ese sabor de helado?— Cat me regaña— es…raro— Nos encontramos en la heladería, a exactamente dos cuadras del instituto. Realmente no tenía muchas ganas de venir, incluso intenté despistar a Cat diciéndole que tenía cólicos pre menstruales, pero me lo descartó al instante ya que su fecha y la mía son literalmente diferencia de una hora. —Oye, ya déjame, tú siempre cambias de sabor y no te digo nada— —Querida...la rutina aburre por eso hay que cambiar constantemente tú me comprendes ¿no?— sus cejas suben y bajan junto con una mirada picara. Suelto una carcajada, digamos que a sus cortos 16 años, mi amiga es toda una promiscua. Lo cual no me sorprende tanto, es decir, desde los once años que demuestra su gusto por los hombres, y a los catorce pe

