Donovan observó el rostro pálido de Harry por unos cuantos segundos antes de volver su atención a los dos pequeños escondidos detrás de las largas piernas de Harry. ¡Eran dos! Dos gotas de agua. Tenían el mismo color de ojos y cabellos, eran tan parecidos a él y entonces lo supo… Donovan había experimentado el dolor y el sufrimiento en su estado más puro durante tres años y nueve meses que se le habían hecho eternos, desde el mismo momento en el que se enteró que Charlotte Dupont desapareció de Nueva York. Enfrentó la peor crisis financiera de su vida gracias a su estupidez e inmadurez, pero con el tiempo adquirió serenidad y la madurez que en ese tiempo le faltó. Pero ninguna de aquellas cosas le hizo sentir tan devastado y miserable como se sentía en ese preciso momento. Esos dos peque

