Desde el momento en que pisamos nuestra habitación comenzamos, le ordene —Esclavo espérame en posición hasta que yo llegue —Sí mi ama —Me contesto mi grandote y se fue rumbo al cuarto de juegos Mientras yo me alistaba poniéndome mi traje de cuero, mi antifaz n***o mis tacones con punta muy fina de acero, me observe en el espejo y me dije a mi misma —Lista carajo, soy toda una dómine y hoy te haré gozar mi amorcito Mis taconeos se escuchaban en el silencio hasta que abrí la puerta muy despacio, cuando entre lo vi allí estaba arrodillado y sentado en sus piernas, las manos detrás de su espalda y agachada su cabeza con sus ojos cerrados, en posición de mi sumiso obediente Lo rodeé por completo observándolo con deleite mirando su musculatura como su respiración hacía denotar esos sabroso

