Nos fuimos a casa tarde en la noche, entramos nos quedamos en la cocina pues recordé que había dejado unas empanadas para freírlas, las agarre y las freí, la cocina destilaba un aroma delicioso le servi algunas y nos sentamos a tomar café, sonreíamos y nos besábamos a cada momento Cuando subimos a nuestra habitación lo llamaron al celular lo atendió y a todo contestaba esta bien, muy bien hasta que se despidió, lo dejo a un lado y me observaba divertido diciendo —Mañana me integro como Jefe de la policía de la ciudad Festejamos el acontecimiento con una algarabía, trajo una botella de whisky y tomamos algunas copas, hicimos el amor a pedido mío, quería sentir sus ímpetus, sus embestidas, sus caricias hechas por mi esposo que me ama, no por mi sumiso sino por Albert Terminamos muy cansa

