Ana Todavía había días o noches en los que Ana se quedaba afuera, preguntándose por esa manada, por lo que estaría ocurriendo dentro de ella. A veces pensaba en contactar a uno o dos de sus viejos amigos. Suponía que podría ponerse en contacto con su amiga Lindal, pero nunca lo hacía. Lo pensaba a veces, pero lo descartaba al mismo tiempo. Sabía que el nuevo Mate de Lindal era muy leal a ese lugar y a su liderazgo. Tenía la sensación de que, si hablaba con Lindal y él se enteraba, lo mencionaría si alguien se lo preguntaba. Así que lo dejaba de lado una y otra vez. Ana entendía sus razones para estar aquí afuera, para haber dejado esa manada, y sabía que simplemente estaba acostumbrada a vivir la vida de manada; a veces extrañaba el aspecto social, suponía. Dieciocho años viviendo de es

