Ana Era hora de poner a prueba su teoría sobre el Alfa Austin y su repentina aparición en su pueblo sin una razón aparente. Lo habían hablado y pensaban tenderle una trampa a ese Alfa, para ver si la teoría de Ana era correcta. Ambas sabían que era un riesgo real para sus propios medios de vida, ya que él no solo era Alfa de su propia manada, sino también m*****o del Consejo Wolfen. Pero como él no podía olfatearlas ni reconocerlas como lobas, era poco probable que las descubriera. Habían evaluado las probabilidades y decidido que estaban a su favor. Con suerte, todo saldría bien y según lo planeado; ahora sabían que solo tomaba ocho horas y media llegar desde la manada de Austin hasta allí, sin paradas. Iban a cronometrarlo activamente, desde el momento en que accedieran a la intranet

