Slade Había visto la docena de mensajes de Audrey cuando se levantó, había suspirado y estaba por responderlos, pero se cruzó con Hayden en el pasillo. Entonces su temperamento estalló. No quería ver a ese chico. Pero sí había notado que su lobo lo había sanado desde ayer. También notó, al sentarse con Palmer y Yuri, que el propio Palmer estaba recuperado. “¿Cómo está tu cara?” le preguntó. “Bien… ella realmente sabe dar un buen golpe cuando se enoja. Nunca me había pegado tan fuerte.” Murmuró. “Me rompió la maldita nariz, aunque ese no era mi mayor problema.” “¿Cuál es?” preguntó con curiosidad. “Lo único que no querés que alguien en sed de sangre, o casi ahí, huela: la sangre.” Suspiró. “Tuve que dejarla y huir para que no la oliera y esa sed terminara de desatarse por completo. Por

