La visita de Julianne me había dejado pasmada, pero más intranquila estaba al decirle la verdad a papá ¿Cómo decirle que su hijita era un simple prostituta? ¿Qué todo este tiempo lo había engañado? Papá me miraba con ojos suaves pero expresión dura, él ya debía saberlo todo, solo esperaba una confirmación de mi parte y así lo hice. -Yo trabajaba ahí...-susurré. Bajé mi vista, no quería ver el momento en que sus ojos me miraran con decepción. -¿Desde cuando? ¿Y por qué?-seguía sin mirarlo. Respiré hondamente antes de hablar, hoy sería el día de mi perdición. -Cuando comencé a buscar trabajo nadie me contrataba, me desesperé, estábamos pasando por un momento difícil en nuestra familia y sabía que debía llegar a casa con al menos una noticia buena...y ahí fue como recurrí a ese...lugar.

