Cuando abro mis ojos un dolor invisible golpea mi cabeza, intento recobrarme pero sigo sin poder detener mi frente palpitante y un imaginario martilleo que retumba en mis oídos. Observo el lugar en que me encuentro recostada y esta no es mi habitación. Lo primero que veo es a una figura delgada darme la espalda, es Julianne. Esperen ¿Qué hace Julianne en la misma habitación que yo? ¿Y por qué no la puedo dejar de mirar? Julianne se da la vuelta y se queda muda mirándome, igual que yo, las palabras no salen de mi boca. Algo dentro de mí me dice que quizás cometí un par de errores anoche, lo único que recuerdo es estar en el suelo y que una figura me lleva en sus brazos ¿Era Julianne? Efectivamente. Dejo de observarla luego de un largo minuto, en donde las dos nos refugiamos en un silencio

