La casa de su tía solamente tenía dos habitaciones, aunque un enorme y cómodo sofá en la sala Ana le dijo a Alexander que se podía quedar con su sobrina en una habitación, sin ningún problema. Se quedaba atónita porque una persona tan conservadora, de repente le daba hasta la libertad de que Alexander se pudiera quedar con ella, eso la dejaba más que impactada. Era increíble que hasta eso permitiera. ¿En realidad esa era tu tía u otra persona completamente diferente? Sí, era todo lo opuesto. —Tía... —No veo lo malo a la situación, no creo que te atrevas a hacer otra cosa o él, porque después de todo están a la par de mi habitación y sabes que escucho todo. Pronunciando ese tipo de cosas se sentía más que avergonzada y la miraba con los ojos abiertos exageradamente, sin dar crédito a

