34 Arrastramos la jaula de Beliel desde el jardín hacia un edificio exterior que está fuera de la vista del hotel principal. —¿Estamos seguros de que va a funcionar en sentido contrario? —pregunta Josiah. —Pensé que ustedes lo sabrían —le digo. —Hay muchas historias sobre demonios que escapan de la Fosa a través de espadas muy poderosas —dice Raffe—. Pero nunca ha habido una razón para tratar de entrar en la Fosa. —¿Quieres decir que descubrí un talento de sus queridas espadas que incluso ustedes no conocían? —jalo los barrotes de la jaula con todas mis fuerzas. —Por lo visto tienes un talento para descubrir dimensiones nuevas e inimaginables de Osito Kooky, y mías también. —Osito Pooky. —Eso. Salto para evitar un agujero del que debe haber surgido una de las víctimas de las lango

