66 —¡Raffe! —trato de llamar su atención—. ¡Salgan del puente! ¡Estos monstruos están infectados con la plaga angelical! Un ángel que vuela bajo cae del cielo, gimiendo como si sus entrañas estuvieran a punto de estallar. Sangre roja brota de su boca, oídos, nariz y ojos mientras se retuerce en el concreto. Los ángeles se lanzan al cielo, evitando a la bestia. Las palabras plaga angelical resuenan en el aire junto con el zumbido de miles de alas. Todas las criaturas aladas se alejan del puente para evitar a los ángeles y a las langostas infectadas. Pero sólo las criaturas aladas pueden alejarse de los Seises. Si Doc está en lo correcto, los humanos somos inmunes a esta plaga. Pero no somos inmunes a que un Seis nos mate con sus dientes o con sus garras. —¡Penryn! —Raffe me llama desd

