El tiempo transcurrido lejos de Alejandro, no había puesto a Jess estar buscando otra pareja, para ella fue suficiente su vida amorosa con Alejandro y ver que le tocará una suegra malvada. No esperaba encontrarse con el que era beta del Alfa, su primo. Sebastián, quien al verla estaba casi catatónico, se acercó con cuidado a Jess descubriendo al niño junto a ella. —¿Quién es el niño? —ni Ahora ni nunca Jess negaría a su hijo, así que respondió con serenidad. —Es mi hijo. —Por supuesto que los ojos de Sebastián se agrandaron de sorpresa. —¿Que edad tiene? —esta vez Jess no quería responder —Ella mostró sus garras, la verdad es que le fastidiaba que le preguntara acerca de su hijo. —¿Porque pregunta? Míralo solo es mi hijo. Eso a nadie le incumbe, menos a ti —respondió con mala actitud.

