Había pasado ya una semana desde la última vez en que Dehbra había desaparecido, el Alfa Icazar estaba realmente triste por la desaparición de su hija. Un hijo podría no ser buen hijo para un Padre, pero aún con todo y los defectos Icazar lamentaba la desaparición de su única hija, por su parte Jess se mantenía a miles de kilómetros de distancia lejos de esta manada, nadie tendría las evidencias para acusarla de ser la causante de su ausencia, aunque siendo sinceros, Jess si había hecho que Dehbra se hubiera largado y no hubiera podido encontrar el retorno a su hogar. Dehbra no apreciaba a su Padre, siempre estaba armando un disgusto y por si fuera poco, siempre criticaba a su padre sin apreciar nada de lo que él hiciera por ella y por los demás miembros de la manada, por eso mismo Jess

