Para los días siguientes, mi padre no abrió mucho los ojos, hasta entonces me había dado cuenta que yo estuve tras vanas ilusiones, que no dediqué la suficiente atención a mi papá, yo no necesitaba tanto del dinero, si trabajaba mucho por que al fin quería tener mi cabeza ocupada en algo, no por adquirir mas fama o mas dinero.
Ya con el arrepentimiento a cuestas, decidí que no iba a rechazar al sujeto Copoa, que estaría con él, así mi Padre lo quiso y si despertara, yo no quería que se descepcionara de mi.
Sería una buena hija, al cabo de un par de meses mas, papá al fin despertó, el tenía la cara livida y sería, no tenía expresión alguna, me preguntó en cuanto despertó.
—¿Has buscado a tu madre? Por favor has que ella me perdone, por que ni con una vida tan larga yo podría lograr su perdón, no me alcanzaría. —me dice en voz baja.
—Llama a tu esposo —ordena mi padre.
—¿Al señor Copoa? —le corrijo.
Salgo fuera de la sala del hospital y lo veo muy entretenido con una enfermera, lo cual me hizo sentir incómoda y molesta con él, realmente no sé por qué me habia irritado tanto verlo coqueteando con esa simple mujer.
—¡Hey tú, papá te habla! —dije eso y di la vuelta.
El me mira, mientras besa la mano de la mujer, su sonrisa la tiene de medio lado, cuando se acerca lo suficientemente a mí y me susurra.
—¿Qué, celosa? —chasqueo la lengua, e irritada le respondo sin pensarlo dos veces.
—Irritada por un tipo, jáh, para más ...
—Para más qué... —el me cuestiona con cara ya malhumorada.
—¡Para más ni importa quien eres... No eres nadie. —le repito con malestar.
Ya estábamos casi cerca de la habitación del área Vip, él me coge con una fuerza estrepitosa, me jala a su cuerpo y mi cadera rebota al suyo, de inmediato sentí una corriente eléctrica recorrer mis sentidos, creí que era un shock eléctrico momentáneo, mi respiración se puso pesada, y mis ojos se nublaron, de inmediato sentí un sentimiento de furor recorrer mi espalda y acabar en mi extremidad, había sentido miles de emociones que nunca antes sentí ni en mis sueños y pesadillas.
Puso su cara muy cerca de la mía, su nariz tocando los míos, su boca cerquita del mío, podría decir que "respiramos del mismo aire" en sentido de frase.
De pronto cuando creí que me besaría, me soltó eufórico y me habló al oído.
—No te creas la gran cosa, tengo a mis chicas esperando por mi —dice y sigue caminando para entrar a la habitación.
—¿Chicas? —este tipo si que es un puto y medio, a leguas se ve, me dije jadeando con rencor, pues ahora mismo me sentí humillada.
Creo que si me hubiera besado yo no hubiera rechazado ese beso.
Me quedé ahí tratando de aliviar mi estado crítico, ya eran dos meses que vivíamos en la misma casa, sí el muy sinverguenza había venido a mudarse en mi casa, no conforme se metió en mi habitación, yo tuve que salir y ocupar otra habitación, por que al malandrín le dió por ocupar lo que era mío, de ahí es que me da como patada de caballo al estómago.
Alguien sabe cómo se siente cuando un caballo te da una patada al estómago, yo no lo sé. ʕಠ_ಠʔ
Por supuesto, me quedé afuera de la puerta, escuchaba reírse a mi padre, su conversación con este extraño hombre era plena, me preguntaba, ¿porqué es que si se conocían tan bien, no lo llegué a conocer antes, o porque yo no sabía nada de la existencia de dicha atrofia.
Di la vuelta, miré a la misma enfermera revolotear cerca de la habitación de mi padre, era como si hubiese venido aquí ver si podía ver a este sujeto, enseguida al pensar en esa posibilidad, se me subió la bilis en mi garganta, si, solo el hecho de pensar en ello me había hecho enojar de nuevo, ¡caraj'os! dije de manera tempestuosa, para colmo de mi malestar, la mujer junto a otra de las enfermeras dijo en su conversación.
—Verás, está soltero, me dijo jajaja, me casaré con él y le daré muchos hijos.
La otra enfermera la miró con asombro y dijo:
—Y se vé que es rico, es joven, vigoroso, ay salvaje.
—Par de sinverguenzas, ustedes se equivocaron de profesión —les grité a las dos mujeres.
—Si quieren saberlo, él es mi esposo, y si no quieren perder su trabajo, busquen donde ir a meter su puntería, fiu, fiu. —dije muy molesta, ni yo misma sabía porque hice tal acto, pero mi mente me dijo así.
"Ah bueno, ya que él se prestó para casarse contigo, hazle la vida de cuadritos también eh".
Extendí mis manos abiertas y le señalé el enlace en mi mano, no había vuelta de hoja, yo había espantado a las futuras amantes del susodicho.
Finalmente creyendo haber logrado vengarme de él, me acerqué a la puerta, justo iba a abrir la puerta, escuché lo que parecía sollozos, luego risas.
"Ciertamente el mundo está lleno de sorpresas, así como la muerte es tan eminente para todos".