—¿Necesitaría un batallón para vencerte? —insistió el vampiro tedioso. —¡Creo que no! No pierdas tu tiempo, por que para una próxima vez, no pienso dejarte vivo —amenazó Jess. —Eres demasiado prepotente, a la vez no eres nada, eres un individuo con mucha arrogancia, pero a la vez un ser vacío. ¿Dime, qué te diferencia de esas estatuas de mármol o bañado en oro o plata? Nada, eres un ser inservible. —Jess arremetió contra el sagaz Vampiro. —¡Nada te diferencia a esos! Eres un ser tan hueco, que no llenas nada en tu mundo! —¡Cállate! Te venceré ya lo verás —dijo apretando la quijada. Das un alto valor a las cosas, sin embargo, culpas a otros de robarte sus cariños, solo enfrías tus vínculos parentales, deberías aprender de tu gran ejemplo. —¡Basta, tú a mí no me conoces! No digas más.

