Nos separamos del beso.
Jb: Quiero hacerte mía...
Susurró en mi oído para luego morderlo suavemente y lamerlo.
Em: N-no señor Jacob... U-usted es el papá de la bebé que c-cuido.
Se separó de mi y me miró serio.
Jb: Deja de llamarme señor y tratarme de usted.
Em: L-lo siento.
Jb: Oye no tiene nada de malo que tengamos relaciones sexuales aunque trabajes aquí.
Em: ¿Ó sea que eso hace con sus sirvientas?
Comenzó a reír y esta vez yo lo miraba serio.
Jb: ¿Acaso... Estás celosa?
Em: ¡N-no! Claro que no lo estoy, sólo pregunto porque si hace eso es un maldito mujeriego.
Jb: Tú... ¿Crees que en verdad soy así?
Me miró inocente con un puchero.
Em: N-no, usted no lo es.
Jb: Me parece bien.
Volvió a la normalidad y yo rodeé los ojos.
Jb: No hago estas cosas con mis sirvientas o con mujeres... Hace mucho que no salgo con una mujer, desde que la madre de Hyu Min me dejó...
Em: Oh, lo siento mucho...
Jb: No te preocupes, es una maldita interesada solo en el dinero y la herencia que me darán.
Em: Que mujer tan estúpida... Aún así señor, me temo que no mezclo el trabajo con la vida amorosa o s****l.
Jb: Me parece correcto... Entonces, esperaré a que dejes de ser la niñera de mi hija y luego serás mía.
Lo miré sorprendida y el rió, me levanté de su regazo y comencé a arreglar el vestido.
Jb: Este vestido te queda demasiado ajustado... Resalta todas tus virtudes como tus pechos, tu trasero...
Em: Si, y mi barriga también.
Comenzó a reír y yo miré mi barriga.
Jb: ¡Que es lo que dices! No tienes barriga.
Em: Claro que si, estoy gorda.
Se levantó de la cama y abrazó mi cintura con sus brazos.
Jb: Eres una niña aún, no debes hablar ni pensar sobre esas tonterías.
Me pegó suavemente en la frente y yo abulté mis labios mirándolo con el ceño fruncido.
Jb: Disfrútate y ámate como eres...
Asentí y nos dimos un pequeño beso.