No sabía cómo ver a mi padre a la cara, había visto y escuchado lo que le había dicho Elizabeth y lo que planeaba hacer todo su patrimonio, estoy segura de que mi adre se devastaría al saber que su esposa le pediría el divorcio y aparte de eso lo dejaría en la calle y todo simplemente por un capricho, en cambio yo no dejaba de pensar en Agatha, me moría por saber quién era ella y nadie mejor que saberlo que por medio de mi padre. - Papa. – digo en un susurro. - Dime hija. – se acerca hasta la camilla. - ¿Qué sucede? - ¿sabes quién es Agatha? – sus ojos se expandieron de la sorpresa y dio unos pasos atrás. - ¿Quién te hablo de ella? - Creo que escuche de ella en algún lado. – respondo. - ¿sabes quién es? - Fue una vieja amiga. – traga grueso. – murió hace muchos años. – responde con l

