Salgo disparada de aquel conjunto de viviendas, no odia creer lo que me había pasado, creo que es una de las mayores experiencias en donde se me disparo la adrenalina a mil, me detengo en un semáforo en rojo y llevo mi pulgar a la boca para morder la uña, aún seguía con los pelos de punta. Mi teléfono suena en mi bolso, el identificador de llamadas me muestra que es Sonia. Sabrina, estaba invocando al diablo, descuelgo el teléfono y me lo llevo a la oreja.
- Necesitamos que vuelvas al hospital, es una urgencia, deja el sexo de lado en este mismo momento.
- No estaba teniendo sexo, iba de regreso a mi casa- vuelvo a poner en marcha el auto, pero esta vez en dirección al hospital.
- Que decepción.
- Pero cuando estemos juntas les contare lo que paso, debo colgar, estoy manejando. - cuelgo el teléfono y sigo mi curso hasta el hospital. Al entrar me dirijo a la sala de urgencias, varias personas estaban esperando incluyendo a un joven con uniforme de jugador de futbol americano.
- Gracias a Dios y llegaste rápido- Sabrina me sorprende por la espalda. - es un joven de 18 años, la rótula se salió de su lugar, un doctor logro colocarla en su puesto, pero este es tu área. - las dos caminamos hasta una de las habitaciones, abro la cortina y veo al joven con su respectivo uniforme, tomo el informe que tiene lugar en el final de la cama.
Su nombre el Jackson Weys, tiene 18 año y no tienen ningún otro antecedente médico que lo coloque en riesgo.
- ¿Cómo te sientes Jackson? - pregunto, me coloco a su lado para analizarlo mejor.
- Como si un camión me hubiera arrollado, bueno... un camión humano me arrollo.
- Eso debió ser muy doloroso, te colocaremos un soporte para la rodilla, para que no tengamos otro accidente, vendrás a sesiones una vez a la semana y depende de tu evolución te quitaremos el soporte, por ahora no vas a poder jugar futbol.
- Diablos- dice en un susurro.
- ¿sientes mucho dolor ahora?
- Ya le colocamos analgésicos y des inflamatorios- responde Sabrina detrás de mí.
- Está bien, voy a poner al tanto a los familiares del paciente.
Camino hasta donde está el otro joven que tiene el mismo uniforme de Jackson, junto a él había una chica, y dos adultos.
- Buenas tardes. - los cuatro colocan su mirada en mi- soy Emma Thompson y soy la fisioterapeuta.
- Mucho gusto, soy el padre de Jackson. - el hombre extiende su mano y la tomo con educación.
- ¿Cómo está? - pregunta el chico con el uniforme.
- Eso quería decirles, no fue algo grabe, Jackson deberá utilizar un soporte para la rodilla y venir a unas cuantas sesiones para que se recupere rápido.
- Gracias a Dios- susurra su madre.
- Le darán de alta en unas cuantas horas.
Voltea a ver a la chica que no dijo nada en la conversación, tiene un ligero parecido a Jackson, así que supongo que es su hermana, la chica me mira con cierta fascinación, le sonrió y ella se ruboriza un poco, me despido de la familia y voy en busca de Sabrina. Para mi buena suerte me encontré con Sabrina y Sonia, lo que le tengo que decir va hacer que sus cabezas exploten en mil pedazos.
- Necesito hablar con ustedes. - digo cuando llego al lado de ellas. - pero lo vamos hablar en mi consultorio. Ambas asientes y salimos disparadas a mi consultorio. Enciendo las luces y ellas se sientan en las sillas que tengo en frente de mi escritorio.
- Ya suelta la sopa, me tienes con los nervios de punta- habla Sonia.
- Me enviaron justo a la boca del lobo, y no voy a quejarme, me gusto que lo hayan hecho, pero siento que todo esto está pasando muy rápido y solo lleva un día en el hospital, me confeso que quiere tener sexo conmigo y no supe que responderle porque me tomo por sorpresa, estas cosas no me pasan a mí. - digo esto tan rápido que siento como suda mi frente.
- ¡Que! - las dos gritan al tiempo.
- Bajen la voz que nos escucharan.
- Emma, esto es genial, te acostaras con el hombre más guapo que hemos visto. - habla Sonia.
- ¿no creen que es muy rápido? - pregunto, para luego morderme el interior de la mejilla.
- ¿estás loca? Claro que no, el solo te ofreció sexo, no ser novios, una relación sin compromiso es lo mejor que puede existir en el mundo, puedes hacer lo que te plazca sin que nadie te diga nada, aprovecha las oportunidades que te está dando la vida. - vocifera Sabrina con obviedad.
- Dios- paso mis manos por la cara. - le dije que lo pensaría con claridad, para el lunes le tendría una respuesta.
- Está bien- dice Sonia. - es mejor que te lo pienses, antes de cometer alguna locura.
- Presiento que algo bueno se viene. - murmura Sabrina.
- ¡Ay Dios! - decimos Sonia y yo al tiempo
Cuando Sabrina dice cosas sobre el futuro o de lo que pueda pasar en cuestión de tiempo, le creemos, es como una bruja, siempre le atina a lo que pasa; es algo a lo que no le encontramos lógica.
- Mejor voy al centro comercial y poder comprar el dichoso vestido de mañana.
- Si, nosotras volveremos al trabajo.
Sábado.
Me levanto de la cama gracias al resplandor del sol entrando por la ventana de mi cuarto. Ayer cuando Salí del hospital fui al centro comercial en busca de un vestido que me sirva para dos ocasiones, afortuna mente lo encontré, era un vestido de color n***o que llegaba la mitad de mis muslos, al principio pensé que era un poco revelador, pero deseche ese pensamiento y me arriesgue. Dentro de unas 8 horas Sonia y Sabrina vendrán a mi apartamento para arreglarnos y también planean quedarse a dormir en aquí.
Me preparo el desayuno con consta de cereal con leche y un poco de frutas, me siento en frente del televisor que está en mi sala y coloco netflix, mis tiempos libres suelo tomarlos para ver un poco de series o película, pero ahora me estoy viendo Friends el cual siempre ha sido una de mis series favoritas y suelo quedarme prendada hasta el punto de terminarme una temporada completa.
Unas horas después escucho el llamado de la puteria.
Exacto.
El timbre de la puerta, al abrirla mis dos mejores amigas entran son una gran maleta de viaje, este definitiva va a ser un día de locos.
- ¿a quién mataste? - le pregunto a Sabrina, ya que ella lleva la maleta.
- Ja, ja, ja, muy graciosa- responde con sarcasmo. - para tu información aquí llevamos toda nuestra artillería de atrapa hombres, bueno, ya tu casaste un pescado gordo.
- Ya dejen ese tema en paz por favor. - digo colocando los ojos en blanco, vuelvo a sentarme en el sofá y ellas se me unen.
- Hablando de ese tema ¿Qué has pensado? - sé que pedirle a Sabrina que deje algo es una tragedia.
- No sé, aún no he pensado en nada de eso, ¿Qué tal si tiene una enfermedad de transmisión?
- ¡Que rayos estas diciendo! - habla Sonia. - obviamente no lo vas a hacer sin condón, no queremos mocosos corriendo de aquí por allá y si él lo quiere hacer sin condón pues sales de ahí ya mismo.
- Sonia tiene razón, no le des tanta mente y acepta los placeres de la vida. - interviene Sabrina.
- Yo lo seguiré pensando.
No hablamos más del tema y me alegro por eso, pronto el sol se va escondiendo y nosotras nos comenzamos a preparar, cada una toma su turno para bañarse.
Unas dos horas después las tres nos encontramos completamente listas para salir, Sabrina opto por un enterizo de color blanco y unos tacones negros, por maquillaje decidió un ahumado n***o y los labios rojos y con su cabello liso, Sonia opto por un vestido que le llegaba debajo de las rodillas y ajustado al cuerpo y de color azul oscuro junto con unos tacones plateados, de maquillaje llevaba algo un poco más sencillo, una sombrea del color de su vestido y un delineado de ojo de gato y en los labios un color nude mate.
Y por último yo, con mi vestido n***o acompañado de unos tacones negros de suela roja, de maquillaje llevaba tonos nude y labios rojos.
- ¡Wow!- dijimos las tres al tiempo.
- Somos la bomba- dice Sabrina. Sonia y yo rompemos en carcajadas. - esta noche vamos a ligar con todos.
- De eso no voy a dudar- la secunda Sonia.
- Ya deberíamos salir, ya vamos una hora tarde- las tres tomamos unos pequeños bolsos de manos y salimos de mi apartamento, salimos del edificio y detenemos un taxi que transita en frente del edificio. No pretendía irme de fiesta y llevar mi auto, sería muy irresponsable de mi parte. Al llegar al lugar del evento, entramos por otra entrada del hospital y subimos el elevador que estaba disponible para ese momento.
Las puertas se abren dejándonos ver ante las personas que estaban en la fiesta, las cuales de inmediato colocaron su mirada en nosotras, en especial la de él, Zac me estaba viendo de pies a cabeza y eso me gustaba. De pronto ya estaba cambiando de opinión y podría aceptar su oferta. Esperemos que nos depara esta noche.