EDDY.
24 de Diciembre 2021.
Nunca me ha gustado la navidad, es una temporada que fue hecha para activar la economía con la venta de adornos, juguetes, comida, ropa, árboles, luces, papel para envolver, moños entre otras cosas. Sonará a una película infantil de Disney pero la verdad es que odio la navidad por todo lo que representa, la gente se vuelve loca comprando cosas que quizás no necesitan todo por satisfacer un deseo de consumo.
En nuestra niñez mi hermano y yo nunca tuvimos una navidad especial con cena y regalos, todo el año esperábamos ese día con la esperanza de tener ropa nueva y comida. Mi padre prometía regresar el 24 de diciembre en la noche con algo para comer, y en efecto regresaba pero en un estado inconveniente y con una caja de cervezas. Mi madre por su parte compraba trozos de tela y nos hacía una muda de ropa completa para Tomy y para mí.
En esta época esos recuerdos vienen a mi mente y me impiden disfrutar de estos días, más aún que estoy solo y no tengo con quien compartir. La soledad es algo a lo que casi nadie se acostumbra, yo no solo me acostumbre si no aprendí a lidiar con ella. Aunque no negare que es muy complicado, pero prefiero estar así.
Adopte la soledad quizás por miedo a volver a perder la cabeza, tal y como plasme en mi primer libro "Celos*, nadie lo sabe pero esa historia está inspirada en mí y muchos de los eventos narrados pasaron en realidad en mi vida.
Esa es otra parte que quise suprimir de mi vida por lo desagradable que es contarla, al recordar es como si me volviera a encontrar con mi alter ego frente a frente.
Todo comenzó cuando salí del orfanato cumpliendo los 18 años de edad, me asignaron con una familia que me daría un techo bajo el cual dormir y comida caliente en la mesa tres veces al día y una habitación propia en lo que podía valerme por mi mismo.
El señor Rogelio y la señora Carolina fueron los que ofrecieron su casa al orfanato y estuvieron gustosos de tener a chico sin padres como yo. No tuvieron la oportunidad de tener hijos ya que el señor Rogelio era estéril, Carolina anhelaba tener un bebe y Rogelio le propuso que tuviera un bebe de otro hombre sin destruir su matrimonio y el lo querría como si fuera suyo. Carolina se negó rotundamente por el amor que tenia hacia el, si el no podría tener un hijo ella tampoco ya que ambos correrían la misma suerte, esta historia la contaba el señor Rogelio aun con melancolía derramando de sus ojos, tenían tanto amor guardado que cuando llegue me colmaron de atenciones y buenos tratos, técnicamente era la primera vez que lograba sentirme parte de una familia. En mi afán de independizarme trabaje en una pizzaeria muy famosa de la ciudad de México, no ganaba mucho pero para un chavo de 18 años era suficiente para ahorrar mas del 80 por ciento del sueldo, hubiese deseado nunca trabajar ahí.
Los viernes solían ir a comer grupos de estudiantes de la universidad que se encontraba a un par de calles de la pizzeria, ese día entro la mujer que cambiaría la vida con la huella de sus manos, era de esas chicas que se dan a querer y que es inevitable que lo hagas aunque después lo lamentes, su nombre era Michelle. Ese día llego y sabia que se quedaría durante muchos años, ella me prometía la luna y yo le creía, me prometió el inmenso océano y yo creí, prometía lo imposible y en sus labios ingenuamente lo creía posible.
Los celos es ese sentimiento que hace perder la razón , es provocado por un amor inmenso hacia esa persona especial. A pesar de que otros digan la típica frase de "donde hay amor, hay confianza". Y no estoy muy de acuerdo con esa frase. Más bien diría que a quien te demuestra que puedes confiar a esa persona deberías amar porque para mí la confianza se construye desde ambas partes. Lastima que yo empece a amar sin motivos aparentes, pero precisamente eso es el amor, y sin embargo a pesar de las heridas sigo dando gracias de haberla conocido, cada persona te enseña o aporta algo en tu vida. Y ella me enseñó a amar, odiar, perdonar, desear, esperar, añorar. Un mundo de sentimientos esperando a ser encontrados por mi y que ella me mostró el camino.
En mi experiencia Los celos fueron mi perdición, no logré controlar los pensamientos, los impulsos y las emociones . Mi mente comenzó a imaginar historias. En donde los protagonistas siempre eramos mi novia Michelle y yo. Pero en esas historias que eran producto de mi imaginación o al menos eso era lo que ella me decía. Michelle sostenía una relación amorosa con su profesor de piano, algo que por su puesto tenia la sospecha pero nunca pude comprobar.
Michelle amaba el piano, poseía unas hermosas manos con dedos delicadamente largos y delgados, lo que le facilitaba tocar cualquier pieza que ella quisiera. En especial una de mis favoritas "claro de luna" de Beethoven.
Me gustaba admirarla escuchando esa pieza, me perdía en el va y ven de sus manos a lo largo del piano, era algo tan bello, incluso llegue a amar un tic nervioso que tiene en su labio que hace que de repente tiemble ligeramente. Estuvimos juntos durante 2 largos y dichosos años.
Todo marchaba a la perfección hasta aquel 15 de Marzo del 2019, esa fecha jamas en mi vida la olvidare. Ese día ella me dijo que estaría es su clase de piano, pero lo que nunca me comento es que sería impartida en el departamento del profesor Octavio o "Tavo" como ella lo llamaba. Ese día mi sueño hecho realidad en el que vivía se cayó a pedazos.
A partir de ese día desconfiaba todo el tiempo . A cada minuto, a cada segundo me preguntaba si estaba con el, mis nervios se descontrolaban cuando no me contestaba el wathsapp. Me enfurecía cuando su celular me mandaba a buzón, incluso la llegué a espiar todo un día para asegurarme que no estuviera con Tavo. Una etapa en mi vida de la que me arrepiento profundamente y me avergüenzo por no tener el auto control suficiente.
Las discusiones eran el pan de cada día, ella ya no sonreía cuando nos veíamos, su mirada era triste, poco a poco fue perdiendo el interés en la relación. Me juraba y perjuraba que entre ella y Tavo no había nada, pero yo ya no le creía.No se porque seguía conmigo y tampoco no se porque no me aleje a tiempo.
Para ella era más atractivo el gran profesor. Un señor de 42 años de tez blanca, alto y delgado y bien parecido. Con un corte de cabello bastante juvenil que lo hacía lucir un par de años menos, por la forma tan forzada en que se vestía para parecer mas joven, me daba la impresión de que empezaba con esa etapa de negación de la llega de la edad adulta. Yo a su lado era invisible, un joven de 20 años, tez moreno claro. Delgado pero con una barriga mediana por mi eterno gusto por la cerveza. Cabello c***o de color castaño obscuro el cual herede de mi madre, ese estilo de cabello que me costo muchos apodos.
Hoy 14 de abril del 2019, después de tantas peleas se me ocurrió visitarla con un ramo de rosas y una pizza. Sus padres salieron de viaje y no podía haber mejor momento que este, miramos the walking dead toda la tarde mientras comíamos rebanada tras rebanada. Pretendía dejar todo en el olvido pero los celos nuevamente me empezaron a atormentarme, ella se quedó dormida y aproveche para revisar su celular, abrí el wathsapp.
Y lo primero que revise fue la conversación con Tavo. Ella le agradecía por la noche que habían pasado juntos, que el acto s****l había sido impresionante y que amaba su cuerpo, ese mismo cuerpo que yo miraba idolatrándola. No lo quería creer pero fue ahí cuando los celos nublaron mi razón. Sentí que mi cabeza estallaría junto con mi corazón que palpitaba muy agitado. Comencé a llorar lo reconozco, pues yo no merecía esto.
Fui a la cocina para no despertarla, caí de rodillas sentí una enorme presión en el pecho, mi estómago se contrajo como si hubiese recibido un golpe muy fuerte. Si no era mía, tampoco sería de el, repitiéndola una y otra vez en mi cabeza. No podría verla en otros brazos que no fueran los míos.
Necesitaba la herramienta perfecta, y en el patio era el lugar indicado. Un machete recargado en la pared junto con un par de instrumentos de jardinería me hacía una invitación a tomarlo del mango, supongo sus padres lo usaban para podar los árboles de ramas gruesas pero ahora yo le daré un mejor uso. Me apresure, no quería que ella despertara. apreté el mango del machete esperando que mi mano se adaptará a su forma.
Regrese de vuelta a la habitación en la que ella se encontraba. Por un momento contemple su respirar para jamás olvidar aquella imagen de la mujer que quiero tanto.
Levante el machete lo más alto que pude. En ese momento dude. Pero no tarde mucho y lo baje poniendo todas mis fuerzas directo a su cuello en 2 ocasiones hasta que la afilada hoja del machete llegó al hueso, tuve que aplicar un tercer golpe para separar la cabeza de su delirante cuerpo.
Han pasado 30 minutos. Ahora sostengo su cabeza en mis manos recargadas sobre mis piernas. La sangre empapo mis jeans y la alfombra de la sala. -Que es lo que hice?-. Me pregunto a mi mismo.
No tengo problemas mentales, si bien tuve una infancia traumatica eso no es motivo para detener mi camino, tampoco solía ser una persona violenta. No tengo escusas para hacer lo que le hice a Michelle, no puedo evitar el sentimiento de arrepentimiento. Cerré mis ojos ya no quería saber nada de lo que estaba pasando, sentí que caí en un abismo completamente obscuro que al llegar al fondo me abrazaba con calidez, llenándome de paz.
Desperté de un largo sueño, en el radio sonaba claro de luna, que hermosa melodía capaz de transmitir emociones sin tener una letra que la acompañe. Es por eso que me fascina la música clásica.
Paimon estaba sentado en la esquina inferior de mi cama, con una cara de angustia. No lo pude evitar e inmediatamente comencé a llorar. Al recordar lo que había hecho.
—Eddy , ya no llores por favor que esta sucediendo contigo.—
—Decapite a Michelle Paimon tienes que ayudarme.Conteste—.
—De qué hablas Eddy eso no es posible, nadie sabe donde está Michelle hace 1 semana que escapo con su profesor de piano, ¿no recuerdas? .Tu no has querido salir desde entonces. Ya no pienses más en esa niña. Además has estado con los efectos de tranquilizantes tu no hiciste nada, Rogelio y Carolina están muy preocupados por ti. –
No respondí, le pedí a Paimon que saliera de mi habitación y me dejara solo, algo que es imposible.
Me levante con dificultad, sentía los músculos un tanto entumecidos. Camine hacia el espejo frente a mi cama. Me mire a mi mismo fijamente durante minutos que parecieron horas, me pedí perdón por haberme dejado caer de esta manera y encontré nuevamente a Miguel Ángel.
No comprendía lo que estaba pasando lo único que se es que la amo. El 14 de abril, Michelle se fue a tiempo y mi cordura junto con ella. Mi primera experiencia en el amor termino de manera catastrófica, esto me hizo recordar el día en que Paimon hablo de controlar las emociones, ahora me doy cuenta de que tenia toda la razón, la mente es peligrosa pero el amor lo es aún más. Espero no volver a enamorarme para seguir conservando mi cordura.
Un recuerdo que aun a la fecha duele, a mis casi 33 años me sigue doliendo y no tanto por Michelle si no por lo que representa, representa un recordatorio a que la soledad es dura pero reconfortante, este momento de melancolía es un buen pretexto para tomar un par de cervezas. Que extraño es el alcohol, maximiza nuestros momentos júbilo, de felicidad y en mi caso minimiza la tristeza y el dolor, pero claro con su dosis de culpabilidad por consumir aquello que sabes que te causará daño sin embargo lo disfrutas.