EDDY.
20 AÑOS ATRÁS.
15 de Noviembre.
No logré dormir en toda la noche quizás por el temor que volviera a aparecer otra vez o por la duda de saber quien era o de dónde venía. Por un momento llegué a creer que era producto de mi imaginación, puede que los médicos tengan razón y esté un poco loco. Pero fue tan real, de hecho creo que todo es real.
Al día siguiente estaba exhausto, la enfermera trajo de desayunar a mi habitación. Te, huevo revuelto, frijoles refritos, un plátano y un recipiente con pastillas que eran vitaminas, por que tengo un alto grado de desnutrición según los análisis y también un suero sabor a coco para la deshidratacion o al menos eso escuche decir al doctor.
Aunque esto era un manjar para mi después de una vida de carencias, no estaba con el ánimo para probar bocado, es mucha carga emocional para un niño de 12 años.Paimon volvió a hablarme interrumpiendo mi mente que divagaba, esta vez no estaba físicamente ya que sólo era su voz con un gran eco.
—Eddy debes alimentarte, si no lo haces no tendrás fuerzas.Anda come.—
Lo último que quería era hacer enojar a un ser extraño como él, di el primer bocado al huevo y me supo tan delicioso, tenía mucho tiempo que no había un desayuno en forma frente a mí,lo único que me daban mis padres eran galletas o tortillas con sal si teníamos suerte. Quizás Paimon no es tan malo como su apariencia lo dice, es la primera vez que alguien se preocupa por mi y se siente bastante bien.
Inevitablemente me pongo a pensar en mis padres, la verdad es que no los extraño ni un poco. Ellos fueron los culpables de que estemos en esta situación,mi padre por alcohólico, drogadicto y violento y mi madre por permitirlo y no hacer nada al respecto.
El psiquiatra Leonardo me dijo que tendría sesiones con una psicóloga muy buena cada tercer día a partir de mañana, osea que hoy es mi primera cita con la psicóloga Verónica.
Una de las enfermeras vino a mi habitación para llevarme al consultorio de la doctora y era Bastante amable por cierto, caminamos por el corredor donde había muchas habitaciones donde dormían otros pacientes, algunos se asomaban por la ventanilla de la puerta y otros la golpeaban con desesperación. Me preguntaba porque se hacía llamar hospital donde tratan enfermedades mentales, si con el tenerte encerrado a diario la mayor parte del día puedes volverte loco con facilidad. Por momentos me quedaba atrás y la enfermera amablemente me esperaba y me pedía que siguiera caminando, bajamos al primer piso al área de los consultorios y el área de valoración. La enfermera se detuvo en el consultorio de la doctora Verónica Sanchez, toco la puerta y la abrió despacio.
—Buenos días doctora le traigo a su paciente de las 11 de la mañana.—
Al entrar Verónica me recibió con una pequeña sonrisa.
—Buenas tardes Eduardo. —
Aun no me sentía con la suficiente confianza de hablar con ella, pero odiaba que me dijeran Eduardo que es mi nombre completo.
—Buenos días doctora, dígame Eddy.
Me gustaba Eddy porque tiene un valor sentimental, ya que ese apodo me lo puso un payasito que hacía malabares en el mismo semáforo donde yo vendía chicles. Lamentablemente murió, un conductor ebrio lo atropello y falleció al instante, yo presencie el accidente sin poder hacer nada.Aún recuerdo ese día con mucho dolor, era una buena persona mientras el hacia malabares con antorchas encendidas yo pasaba vendiendo chicles, también me invitaba la comida, cuando le iba bien comprábamos chicharrón de cerdo y tortillas. Y el que me digan Eddy es mi manera de seguir recordándolo.
—Lo siento Eddy, siéntate aquí por favor.—
Me agradaba su consultorio tenia muchos dibujos en las paredes, supongo de otros niños. También tenía muchos juguetes, pero mi parte favorita fue la enorme cantidad de libros para niños que había abandonados en rincón, cambien una pequeña mesa con sillas diminutas y en una de ellas fue donde me pidió que me sentara. Sobre la mesa había crayónes y hojas.
—¿Como estas Eddy?. —
No respondí,me quedé mirando los crayónes. Tenía muchas ganas de dibujar, quería saber que se sentía plasmar tus ideas en papel, y creo que Verónica lo noto,puede que todo lo este haciendo para hacerme sentir bien.
—Entiendo, quieres dibujar adelante, pinta lo que tu quieras. Puedes usar todos los colores.—
No lo pensé dos veces y comencé a dibujar lo primero que se me vino a la mente o mas bien aquello que lleva días en mi mente, quería dibujarlo antes de que lo olvide.Después de un par de minutos con mucho entusiasmo terminé.
—Que bonito dibujo Eddy, quien es?. Pregunto Verónica.—
—Paimon.—
—¿Paimon? y ¿Quien es el?.—
—No lo sé. Respondí.
Verónica sacó su celular y comenzó a escribir un par de cosas rápidamente.
—¿Donde escuchaste ese nombre?.—
—"No lo digas Eddy si no nunca saldrás de aquí"—Susurro Paimon.
—No se, a lo mejor lo escuché en la televisión.—Tuve que mentirle a Verónica.
—Lo dudo Eddy. Paimon es el nombre de un demonio, según google.—
—No lo sabía, es un personaje que vi en un programa de TV. —
Se que no son buenas las mentiras, pero esta es por mi propio bien si no quiero estar aquí mucho tiempo.
—Te gusta mucho ese personaje?.-Pregunto Verónica—
—Si, mas de lo que quisiera.—
En ese momento me di cuenta que Verónica no creía esa respuesta, se quedo mirando una carpeta que parecía ser mi expediente clínico. Pues yo vengo de una familia muy pobre donde no teníamos televisión, de hecho no me gusta la televisión prefiero mil veces un buen libro infantil.
—Entiendo,te creeré. ¿Dime como te has sentido después de la muerte de tus padres? .—
— "Dile que te encuentras bien, que estas superando lo sucedido ese día".—Susurro Paimon.
—Ya estoy mejor, poco a poco olvido lo de ese día, no es una imagen que quiera llevar en mi memoria toda la vida. —
—Fue terrible lo que pasó, pero a ver explícame ¿porque no habías pronunciado ninguna palabra?. Pregunto Verónica.
Lo mismo me estaba preguntando,como por arte de magia Verónica me hizo volver a comunicarme con alguien.
—"Dile que tenías miedo, y que pensabas en tu hermano".—
—Tenía miedo todavía. Pensaba en mi madre y en mi hermano. En lo que pasaría con nosotros al quedar huérfanos, extraño muchísimo a Tommy.
—¿En tu padre no piensas?.
—"Mucho cuidado Eddy, intenta saber si tu sabes quien lo asesino o si tuviste algo que ver". —
—A veces, pero casi no. Fue una mala persona con nosotros.Es por eso que no lo extraño.— Respondí, tenia que ser sincero.
—Los padres suelen ser duros para educarnos, pero eso no quiere decir que no nos quieran o que sean malas personas.— Dijo Verónica.
—Eh leído fábulas sobre eso, pero un padre no te golpea porque no vendiste los chicles suficientes para solventar tus vicios. Un padre te alimenta, te compra ropa, te lleva a la escuela y juega contigo. Yo no tuve nada de eso por parte de mi padre.—
—"Excelente respuesta Eddy nadie pudo haberlo dicho mejor". —
—Has pasado por cosas muy difíciles, te entiendo a la perfección, pero ahora tus padres ya no están con nosotros. Y tienes que aprender a perdonarlos y dejarlos ir.—Dijo Verónica.
—No estoy triste, solo extraño a mi hermanito y a mi madre. Al igual que nosotros ella tenía miedo de mi padre, fuimos sus victimas durante años. —
—Cuéntame un poco de lo que pasó ese día.—Comento Verónica.
—Yo fui a vender como todos los días mis chicles, al llegar a casa encontré tirados a mamá y a papá en el piso. No sabía que hacer, solo me quedé paradito viéndolos, como si alguien me hubiera descargado toda la energía. —Respondí.
Recordé ese momento, esta vez me dieron muchas ganas de llorar. No lo pude evitar y mis ojos se llenaron de lagrimas que se comenzaron a derramar.
—"Eddy!, piensa bien que dirás, de esto depende tu estadía aquí!. No te preocupes no deje rastro o algún indicio que demuestre que fuiste tu."—
—Calma, tranquilo no llores mi niño. Perdóname por hacer que recuerdes cosas feas. Olvidemos por hoy eso, solo nunca olvides que los recuerdos dolorosos nos recuerdan que el pasado fue real y que los estas superando. ¿Ahora mejor cuéntame que te gusta hacer?.—Pregunto Verónica.
Trate de contener el llanto inhalando profundamente y secando mis ojos, esto me hizo jadear un poco. Después de unos 5 minutos pude reponerme, mientras Verónica me miraba fijamente y frotaba mi cabello. De alguna manera sentía compasión de mi.
—Lo que más me gusta es leer, quizás porque no eh hecho otra cosa divertida. Lo único en lo que me entretenía era leyendo Manolito Gafotas y un libro de fábulas que fueron regalos de mi amigo Costalito. Un payasito que trabajaba en el mismo crucero que yo, y que después falleció.
—¿Costalito fue importante para ti?.—Pregunto Verónica.
—Demasiado, era mi único amigo. Aveces me compartía de lo que comía. O me daba unas cuantas monedas cuando no lograba vender chicles para que no me golpearan.—
—Bien por el momento no pensemos más en cosas tristes. Porque no vas a ese librero y eliges el que quieras?. Será un regalo de mi parte.
Verónica señaló el pequeño librero de color azul cielo que llamo mi atención al entrar al consultorio. No lo pensé dos veces, me puse de pie y corrí hacia el.
El principito, Adivina cuanto te quiero, La pequeña oruga glotona, Elmer eran algunos de los títulos que almacenaba este librero azul. Pero el que más me llamó la atención fue "yo mataré a los monstruos por ti", un titulo que ligaba perfectamente con lo que estoy viviendo en estos momentos.
—Me puedo llevar este?. —Pregunté.
—Claro, por supuesto siempre y cuando prometas terminarlo y después te puedes llevar otro. Buena elección. Es un libro de una niña llamada Martina, la cual teme que se haga de noche, porque cuando todo este en silencio será la única que escuche al monstruo bajo su cama. Ella piensa que debajo hay una civilización de monstruos reflejo de cada persona del mundo real.
—¿Osea que en ese mundo hay una como ella pero en versión monstruo?.
—Exacto, pero anda ve a tu cuarto no quiero echarte a perder la historia. No salgas hasta que lo termines.—Gracias por venir Eddy.
—Muchas gracias a usted por el libro. Respondí.
La doctora mando a llamar a la enfermera por el conmutador y me acompaño a la puerta de su consultorio donde ya me estaba esperando la misma enfermera con la misma sonrisa de hace unas horas.
La doctora Verónica la invito a pasar, diciéndome que esperara a fuera. Estaba muy emocionado por el nuevo libro que comencé a leer mientras esperaba.
Después de un par de minutos la enfermera salió y me acompaño de regreso a mi cuarto.
—Eddy ya no es necesario que le ponga llave a la puerta. Pero prométeme que serás un buen niño,no saldrás sin permiso de acuerdo?. Dijo la enfermera.
—Prometido!.—
Cruce la puerta y corrí a la cama mientras ella cerraba la puerta.
Me Recosté boca abajo y seguí en la cuarta página, era un libro para niños más pequeños ya que tenía solo una oración por página. Pero eso no me importaba por que la historia era muy interesante.