Su voz no fue muy fuerte, así que Olivia pensó que había imaginado cosas. Se dio la vuelta para confirmarlo. —¿Qué dijiste? —¿Sabes cocinar algo para cenar? Tras confirmar que no estaba oyendo mal, Olivia seguía pensando que toda la situación era extraña. ¿Bajó por casualidad por hambre también? Recordó que Edward había comido bastante durante la cena. A pesar de sus dudas, ya que él había manifestado su deseo, quizá cocinar ayudaría a disipar la tensión en el ambiente. Decidió dejarse llevar y preparar algo. Además, también tenía algo de hambre. —Seguramente habrá algo en la nevera con lo que podamos preparar algo. Ella dejó las galletas a un lado, se arremangó y entró a la cocina. Poco después, los utensilios comenzaron a sonar y Olivia se puso a cocinar con energía. El ruido de

