La voz de Emma rompió el silencio en la habitación. —Nunca me dijiste que existiera una persona así, tan problemática. Si me lo hubieras contado, no hubiera dejado que mi mami se involucrara… ¡es demasiado problemático! En ese momento, Olivia abrió la puerta de golpe. Frunció el ceño y preguntó con firmeza: —Emma, ¿qué haces despierta a medianoche? ¿Por qué no estás durmiendo? Emma colgó el teléfono apresuradamente. Giró la cabeza con el rostro lleno de pánico; sus pupilas se movían inquietas. —Nada... estaba hablando con Alayna —dijo con torpeza. Al escuchar ese nombre, los ojos de Olivia se iluminaron. —¿En serio? Tengo algo que decirle, pásame el teléfono, quiero hablar con ella un momento. —No —replicó Emma, escondiendo el teléfono detrás de ella—. Ya colgó, dijo que iba a dorm

