Una tristeza acompañada de dolor profundo había llegado a la vida de Laura y no entendía por qué la dominó con tanta rapidez. Las palabras ofensivas se repetían una y otra vez en su mente y ella se preguntaba si era una advertencia para terminar con lo que sea que tenía con Gabriel. Le había entregado su vida y aunque él la trataba como a una dama, escuchar la realidad la había golpeado fuerte. «Ring, Ring, Ring». Limpió las lágrimas de sus ojos y sintió alivio al ver que Ángela era quien la llamaba. Apretó los ojos fuertes y al colocar el celular en su oreja y percibir su respiración agitada, olvidó todo en un segundo. —¡Estoy muriendo! —Escuchó la voz débil de su amiga y todo su mundo se oscureció. —¿Qué sucede, amiga? Me estás asustando. —Él estuvo aquí y me ha dejado herida. ¡Ten

