No estoy a su nivel

1584 Palabras

—¿Cómo se siente la niña, Laura? —Las visitó Sara, y como siempre se mantuvo al pendiente —He controlado la temperatura y me he comunicado con su pediatra. Él indicó los medicamentos que debía suministrarle y me repitió que, de seguir con las fiebres elevadas a temprana hora de la mañana, la llevaría a su consultorio. Sara se acercó a la cuna de la pequeña y al tocar su frente, la fiebre había desaparecido por completo. —Eres un ángel, hija, has llegado a esta casa para cuidar de Gema y hacer que su vida sea más tranquila. —Ella es más fuerte de lo que se puede apreciar a simple vista, Sara. En muchas ocasiones me ha sorprendido, pues es tan pequeña y lucha con tantas fuerzas que es admirable. Ellas seguían reunidas en la habitación cuando la puerta se abrió y ambas dirigieron su mira

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