Luego de la cena, Caroline volvió conmigo a mi habitación. Ella estaba entusiasmada con la salida de hoy, pero dejaba entender que estaba más contenta con que yo aceptara. Ella me prestó una falda negra, era muy suave, pero algo corta. Solo me puse otra camisa negra y la puse dentro de la falda, así luciría algo diferente. Cuando llegamos al cabello, no sabíamos que hacer con el, ella quería que lo dejara suelto. La verdad yo estaba harta del cabello, así que le pedí que me ayudara a cortarlo. Ella lo corto hasta los hombros, era muy diferente, se sentía extraño, pero lucia hermoso. Mi cabello lucia mas suave y mucho más n***o que antes, ahora me sentía diferente.
-Ya estás lista - dijo Caroline con entusiasmo- te vez tan hermosa.
- Dudo un poco de tu palabra- le dije mirando mi ropa negra de costumbre y mis botas ya gastadas.
- Nadie puede lucir esta ropa gastada y vieja tan bién como tú lo haces- ella lucia tan emocionada, que me hizo reír.
-De acuerdo, gracias- dije aún riendo- y tú? Aún no estás lista.
- Oh- dijo huyendo a mi mirada- John me invitó a ir con él a su casa, ustedes deberán salir solos hoy.
-Caroline…- comienzo a protestar pero la puerta suena.
-Ah! Ese debe ser mi hermano- dijo y fue rápidamente a abrir para no darme tiempo de echarme para atrás.- hermano llegas Justo a tiempo.
La escucho, yo aún estoy de espalda, cuando le volteo veo a Will. El lleva su ropa negra de costumbre su camisa deja ver marcados los músculos de sus brazos. Su cabello es un desastre, pero en él, luce muy bien y de repente me encuentro pensando en que, no sería difícil enamorarse de Will. Caroline literalmente nos empuja fuera de mi habitación. Will y yo estuvimos caminando toda la noche, me llevo a ver lugares que nunca había visto en lo que llevaba en este lugar. Este lugar era mucho más grande de lo que imaginaba.
En algún momento de la noche le pedí que fuéramos al precipicio, él se sorprendió un poco, pero lo hicimos. Estuvimos allí la mayor parte de la noche; la verdad es que ese lugar me hacía sentir tanta paz. El sonido del agua casi era una terapia para mi mente.
-Nunca me había detenido a escuchar el sonido de este lugar -el cerró los ojos.
-Si- yo cerré los míos también- es muy hermoso.
-Oye Is- Will se escuchaba más cerca ahora- quiero decirte algo…
Cuando abrí mis ojos el estaba a centímetros de rostro. Yo intenté separarme un poco, pero el puso su mano en mi nuca y me sostuvo.No pude hablar, solo me quede esperando sus palabras.
-Me gustas- el comenzó a acercarse a mi- me gustas mucho.
Y me beso, yo solo me quede congelada. No sabía que estaba pasando, tampoco sabía como hacer esto, y no quería hacerlo. El puso sus labios una y otra vez en lo míos, pero yo solo me quede allí con los ojos abiertos. Cuando el se separó por fin, hablo.
-No te gusto?- pregunto algo decepcionado.
-Lo siento Will- no sabía que decirle- yo… no se que decir, no esperaba esto.
- Quiero que nos podamos conocer más - el dijo sonriendo.
- Yo… no… - de repente me sentí muy abrumada y me dolía la cabeza- no puedo…
- Es por que no soy Jev? - su tono de repente era muy venenoso.
Yo solo me quede con la boca abierta, estaba muy molesta. Estaba molesta con el, con Jev, conmigo, con mi vida, con todo. Quería desaparecer en ese momento y no estar aquí sin saber quién era, sin saber ni siquiera si este hombre es mi tipo. Sentía mis lágrimas caer de coraje y frustración. Me di la vuelta y me fui corriendo.
- Isabell - escuche a Will gritar - lo siento espera!
Corrí y corrí por mucho tiempo. Cuando por fin me detuve, no sabía dónde estaba. Este lugar era oscuro, y podía ver una profundidad mucho más oscura, podría seguir caminando y nunca encontrária un final en esta cueva. Mire a mi alrededor pensando como volver a mi habitación. Cuando una voz conocida me dio un susto de muerte. Jev.
-Que haces aquí?- se escuchaba muy tranquilo.
-Yo… - aún sentía mis mejillas húmedas, pase mis manos para secarlas antes de que me viera llorando.- sali a correr un poco… y no mire por donde iba, hasta que llegue aquí.
-A correr? con esa ropa?- señaló con su barbilla hacia mi falda “maldición”- a menos que quisieras atraer todas las miradas de los hombres y la envidia de las mujeres en este lugar.
Parecía esta divirtiéndose un poco gracias a mi. Yo estaba de mal humor y no soportaría sus estupidos comentarios. Comencé a caminar para irme de allí y volver a mi habitación. Cuando pase por su lado me sostuvo por mi brazo.
-Tan mal te fue en tu cita? - su voz se escuchaba cargada de sarcasmo.
- Dejame en paz Jev!- dije gritando y sacando mi brazo de su agarre- no se que es lo que hice para que me odies tanto, pero felicidades. Ya te odio de la misma manera que tú a mi.
Comencé a caminar dándole la espalda y el dijo:
-Yo no te odio, Isabell- su tono era igual que cuando estuvo en mi habitación curando mis heridas- jamás podría hacerlo.
Yo solo me quede allí mirándolo. El me miraba a mi.
-Ven quiero mostrarte algo- dijo acercándose a mi- nadie nunca lo ha visto.
Él tendió su mano hacia mi.
- Vienés? - dijo de forma retante.
-Puedo confiar en ti? - dude un segundo, había sido testigo de sus cambios de humor.
El solo me miro a los ojos, serio, podía sentir que leía mis pensamientos solo mirándome a los ojos. Su mirada se detuvo en mis piernas.
-No con esa falda - su mirada parecía de deseo, pero era Jev; podía ser cualquier cosa menos lo que pensabas.
Le di mi mano y él comenzó a guiarme hacia un pasillo oscuro, temí un poco. Pero luego encontramos unas escaleras en forma vertical. El me ayudó a subir y pude ver que no levantó su mirada, ni una sola vez mientras yo subía. Cuando llegue al final de la escalera, pude sentir una brisa tan fresca y el aire que respiraba ahora, se sentía ta bien en mis pulmones.
Podía ver el cielo y las miles de estrellas que lo iluminaban. Estar aquí me hacia sentir feliz y por un segundo podía olvidar mis circunstancias.